Domingo, 19 de Agosto de 2018      

Iván Zabrodski

Iván Zabrodski nace en la provincia de San Juan en noviembre de 1969. En el año 1987 emigra a la ciudad de Mar del Plata donde se dedicó a la fotografía y video en diversos estudios y productoras de aquella ciudad.
En el año 1998 regresa a su tierra. Desde entonces y hasta la actualidad se dedica a la fotografía publicitaria y fotografía de autor, centrándose en el paisaje y la figura humana.

Ver galería fotográfica de Iván Zabrodski

http://ivanzabrodski.com.ar/

Dique Cuesta del Viento. Imagen de Iván Zabrodski



Ver artículo:
Iván Zabrodski, fotógrafo. "Los desnudos me han abierto puertas"


La siguiente es una nota realizada a Iván Zabrosdki y publicada por El Nuevo Diario el 19 de agosto de 2000 en la edición 969


Iván Zabrodki. Fotógrafo de modelos

Me gusta donde vive. En Rivadavia, un poco antes de las universidades, una casa casi al borde de la calle en ese tramo todavía viejo de la zona. Puerta enorme con marco en ojiva y semioculta por las plantas. Vive solo en un ambiente que al entrar delata la profesión de su dueño y cierto clima bohemio en la escasez de muebles y paredes tapizadas de –que otra cosa puede ser- fotografías. Sólo conozco su nombre y por el apellido me acuerdo de una amiga hoy en Alemania y así es: resulta su hermano. No es común ese apellido de reminiscencia polaca: Zabrodski.

Iván es Marléne en versión masculina: rostro anguloso, barbado y muy delgado su físico con expresivas manos. La charla es serena por afinidad, se polariza con nuestro fotógrafo.

Iván Javier Zabrodski es sanjuanino y nació un once de noviembre de 1969, soltero totalmente como asegura, tiene una expresión lánguida y sonríe tímidamente.

—¿Estudiaste fotografía?
—Terminé el secundario acá en San Juan y me fui a Mar del Plata a estudiar biología marina. Mi padre era fotógrafo así que desde muy chiquitito comencé a meter los dedos en las cubetas de los químicos. EI es pintor si bien se dedicaba a Ia fotografía paisajista. Aprendí un poco con él y fue el recurso que tuve en Mar del Plata para trabajar y estudiar y terminé estudiando fotografía. Pasé por varios estudios y tuve varios maestros. Así me formé pero en realidad esto no se termina nunca, sigues aprendiendo.

—¿Cuándo regresaste?

—A mediados del ‘96 y comencé solo. La primera gente que me dio una mano y que los tuve como clientes, fue la agencia de publicidad Inserti, Mariela y Juan Carlos que me dieron una mano grandísima. Ellos están asociados con de La Torre-Montes y entré gracias a ellos a trabajar en el tema de la publicidad que es algo particularmente difícil y es exclusivamente lo que hago.

—Y a partir de allí, ¿qué has hecho?
—Ahora estoy dando clases en el instituto Cervantes, en la carrera de Diseño Gráfico, donde doy Fotografía. Y estoy trabajando por cuenta propia con agencias de publicidad. Pero básicamente soy independiente. Yo me muevo mucho con lo que son productos y coberturas en empresas. Hay otros que trabajan mejor los retratos, pero no es mi especialidad y así se mueven las agencias. Es raro que se muevan con un solo fotógrafo.

-¿Y qué campañas has hecho en este período?
-La última que hice fue toda la fotografía de "Evisan“, un cliente de la gente de Gran Cava con un estudio de diseño gráfico de Mendoza. Cuando vine a San Juan, hice trabajos para el complejo Bahía, a La Rueca. Y en este momento estoy haciendo trabajos para la Católica y Gran Cava, para la bodega kalejman. La página de modas de El Nuevo Diario que las hago para La Rueca.

-¿Cómo haces esta página?
- Primero y fundamental para que salga bien, tiene que estar producida. ¿Qué significa? Significa que hay que tener una buena modelo, buen maquillaje, provisión exacta de lo que se necesita y aquí La Rueca me da de todo y libertad para hacer. Están saliendo trabajos muy lindos.

—¿Dónde las haces?
—Acá en estudios y en exteriores también. Producir esa página, solamente en tomas, me lleva dos o tres horas. Lo que implica más o menos entre treinta y sesenta tomas para elegir tres o cuatro entre todas. A veces se eligen más de acuerdo a la ropa que me mandan.

—¿Solamente en El Nuevo Diario o también en otro medio?
—No. También lo he hecho para la revista Sima y Nevada. Pero no soy amigo de “depender”.

—Y nuestras modelos, ¿qué tal son?
—Es todo un tema. Yo creo que a toda mujer le gusta lucirse y los muchachos, que son más tímidos, también les gusta. La cámara intimida mucho y no la deja ser natural a la persona. El secreto del fotógrafo y la profesionalidad de la modelo, es lograr que esa lente no intimide. Lo más importante es Ia naturalidad.

—¿Y cómo motivas o cómo se te ocurren las poses?
—Son muy clásicas. En el caso de la mujer, que es femenina por naturaleza, no hace falta mucho. Las modelos y las situaciones son distintas. Antes de comenzar tenemos una charla de diez o quince minutos para romper el hielo, para que me conozcan un poco y yo conocer algunas facetas de ellas que después utilizo en el estudio para que tengan confianza y se aflojen. Es muy delicado el trato, muy profesional.

—¿Cómo es la mujer sanjuanina?
—Si la comparamos con la de Mar del Plata, la sanjuanina se diferencia por su entorno social. Ahora recién está cambiando. Cuando llegué costaba conseguir chicas que se dejaran fotografiar, ahora no. En general afuera son más abiertas y aquí se están soltando recién. En general son muy conservadoras todavía

—¿Alguna anécdota?.
—Cuando estaba trabajando para algunas revistas en Mar del Plata, como por ejemplo Atlántida que contrata fotógrafos en la zona donde va a cubrir. Cubriendo el Festival de Mar del Plata de la Canción ‘95, me hago amigo de un periodista de radio Universidad de Rosario y éste era fanático de Joaquín

Sabina y yo también. Así que nos complotamos para ver cómo nos metíamos en su camarín. En realidad todo el trabajo pesado lo hizo él al convencer a Ia gente de seguridad y hacerse amigo de uno de los músicos de este hombre y en un momento dado, después de salvar dos o tres vallas logramos llegar al camarín. Hice algunas tomas por fin, pero lo más simpático fue que terminamos tomando unas cervezas y charlando con Joaquín Sabina y con sus músicos. Algo que me pareció fantástico.


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La siguiente es una nota publicada en El Nuevo Diario, el viernes 8 de marzo, en la edición 1566.

Iván Zabrodski, fotógrafo. “A veces es duro saltar el prejuicio de que te vean llegar en bicicleta”

Se define como autodidacta, pero su profesión es un legado de su padre, que fue fotógrafo. Nació en San Juan pero vivió y trabajó con las imágenes en Mar del Plata, Mendoza y Buenos Aires. A fines de lo noventa regresó a la provincia y desde entonces, en su atellier, realiza producciones para particulares y empresas.

-¿Qué obstáculos has encontrado en San Juan para hacer tu trabajo?

-No se, obstáculos, no… al contrario, las cosas se me han dado bien. En lo que respecta al trabajo personal o artístico, todo ha sido un gran obsequio. Siempre he trabajado por el placer y el amor de hacerlo sin esperar demasiado a cambio y la gente que me conoce me dio un lugar y reconocimiento, cosas que no se compran con dinero. Y en lo laboral, si, a veces es duro saltar el prejuicio de que te vean llegar en bicicleta a visitar un cliente, pero con una buena carpeta de trabajos y buenos modales lo saltás. He vivido en diversos lugares del país y no es la idiosincrasia de la gente lo que te sube o baja, lo importante es como uno se acomoda.

-¿Qué es lo que más te gusta fotografiar?

-Si vuelvo a mis raíces, los paisajes, porque te alejás del bolonqui de la ciudad. Lo disfruto a nivel personal y fotográfico.

-Dejaste los desnudos y ahora estás con la danza

-El tema de los desnudos fue una búsqueda más que una expresión, era hacer algo de lo que, al menos yo, no tenía referencia que se haya hecho en San Juan en forma pública. Ahora ese trabajo evolucionó a la danza, quizás se combine esto con los desnudos, pero no creo, no se… busco otra cosa.

-¿Qué te ha dado la fotografía?

-Es una forma de vida y creo que me ha dado la mayoría de las cosas que me gustan, hasta mi compañera es fotógrafa, las charlas con amigos músicos, escritores, plásticos o colegas son sumamente fluidas e interesantes, me ha dado grandes y valiosos amigos.

-¿Qué harías si te quedara sólo un día de vida?

-No se. Lo último que haría es salir corriendo a hacer lo que no hice, supongo que quizás apabullado por las cosas pendientes. Me sentaría a combatir el bajón y asumir la partida dignamente, procurar que el balance me de positivo.

-¿Qué te falta fotografiar?

-Creo que los mismos temas en los que estoy trabajando o he trabajado pero vistos desde otro lugar, con otro bagaje personal, con otra edad quizás, creo que no tengo que buscarlos, solo tengo que esperar y vivir.


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