Domingo, 16 de Diciembre de 2018      

HISTORIADOR, DOCENTE, PERIODISTA

Edgardo Mendoza: “No es seria la forma como investiga la universidad".

Los temas más urticantes de la universidad: la forma de investigar, la necesidad de publicar, los ganapanes que impiden los cambios, la necesidad de filtrar el ingreso, el autofinanciamiento. De todos estos temas habla Edgardo Mendoza y sus opiniones son polémicas.

Por:
Juan Carlos Bataller Plana

Edgardo Mendoza: “Lo que importa en la Universidad no es lo académico, qué vamos a investigar, qué aporte vamos a hacer sino cómo nos ganamos y mejoramos el sustento.
Es complicado definir a qué se dedica Edgardo Mendoza. Es docente universitario desde hace 25 años y ocupó diferentes puestos en la Universidad Nacional de San Juan, incluso fue decano de Filosofía. Es historiador y ya va por su séptimo libro. Es más uno de ellos, en el que reflejó la epopeya del cruce de los Andes por parte de San Martín, servirá de base para una película de Tristán Bauer.

También desde hace un año es el jefe de asesores del municipio de la Capital y tiene tiempo para ser comentarista de radio, televisión y diario.

Más allá de todas estas actividades, Edgardo tiene una visión diferente de lo que tiene que ser el sistema universitario argentino. Formado en Francia, en la Universidad de Paris después que la dictadura lo expulsara al pais donde debió radicarse de la universidad de Córdoba, asegura que lo más importante en las investigaciones es publicar lo que se hace.

—Edgardo, siempre estás buscando proyectos nuevos ¿qué se viene para este 2009?

—Una de las cosas que he decidido para este año es que me voy a apartar de la universidad mucho más de lo que estoy. No es que me vaya a ir de la universidad porque es mi lugar natural de trabajo pero no daré más créditos por cuestiones en los que el esfuerzo fue sólo mío.

—¿Por qué?

—Yo no hago investigaciones en el ámbito de la universidad porque me parece que de la forma que se hace, no es seria. Se invierte mucho en investigación pero no se preocupan por la publicación y hacer eso, para mi punto de vista, no es serio.

—¿Cómo realizas tus investigaciones?

—Siempre que hice algo a nivel de investigación, fue sin ningún tipo de auxilio, ningún tipo de carga horaria, siempre trabajando sábados y domingos. Y siempre tuve la gentileza de poner a la Universidad al frente como en el libro de San Martín que lo pudimos publicar por la Editorial Universitaria.

—Y eso no corre más…

—Las cosas que hice no anduvieron mal pero ahora una de las decisiones que tomé fue que lo haré con la Universidad Católica de Cuyo, con la ferretería Benavides, con quien sea pero no con la Universidad Nacional.

No quieres seguir dándole a la Universidad tu tiempo.

No, sobre todo en Investigación. No cobro subsidio y no tengo horas de extensión para la investigación pero investigo y publico. Con mayor éxito, con menor éxito, me someto a la crítica de la gente. Por lo general lo que escribo alguna cosa buena tiene, el libro de San Martín va a servir para hacer la película y el proyecto para este 2009, sobre Malvinas, creo que va a tener un escándalo muy grande a nivel nacional.

—¿Cuántos años llevas en la Universidad?

—Llevo 25 años y en parte, al realizar un balance de este cuarto de siglo, me hizo reflexionar que he crecido, aprendí mucho pero no he podido bajo ningún aspecto inculcar, poder avanzar, transmitir alguna de estas cosas que no están bien a mis colegas. Principalmente en el área de Historia y esto de alguna manera es serio porque de esos 25 años, 14 los he pasado como funcionario, he sido decano, secretario académico del rectorado, secretario académico de la Facultad, jefe de Departamento.

—¿Por qué esa impermeabilización del personal universitario para adaptarse a lo que hoy pide el mundo?

Hay un eje esencial en la universidad que es considerada como un ámbito de “ganapanes”. Lo que importa no es lo académico, qué vamos a investigar, qué aporte vamos a hacer sino cómo nos ganamos y mejoramos el sustento.

—Estas señales muchas veces parten de quienes conducen.

—Una muestra de esto es que el Consejo Superior puede tratar muy a la ligera que a lo mejor en alguna Facultad se olvidaron de aprobar un plan de estudio y durante 5 años los alumnos han estado dando vueltas por ahí pero cuando se trata de repartir las migajas del INCJUPEN son debates de noches enteras. Y se deja de lado debatir por ejemplo si está bien la cantidad y calidad de trabajos publicados en un año. El eje de la Universidad en San Juan está desnortado

—Otra cuestión que es muy común en el ámbito académico es que a los que hacen cosas fuera de la universidad los tratan de chantas.

En este sentido es la anti universidad. Una universidad tiene la finalidad de reproducir conocimientos más allá de lo que pueda crear. Cuando se realiza por fuera de la Universidad aunque el que lo hiciere no tenga título universitario, la universidad lo acoge inmediatamente. Y si catalogan a alguien que realiza las cosas fuera de la universidad como chanta entonces Einstein es un chanta, porque su trabajo lo hizo como empleado de una oficina administrativa. Lo mismo se puede decir de Galileo o Newton.

—¿Esta universidad está más aislada que hace 25 años?

Yo diría que está igual pero si se tiene en cuenta los avances en ciencias de la comunicación, quedarse estancada implica que está 100 veces más aislada. Por ejemplo, San Juan estaba aislada cuando el medio del transporte era la mula, otra cuando el medio de transporte era el ferrocarril y otra cuando el medio es Internet. Y a la Universidad no la he visto evolucionar en cuanto a su integración en estos últimos 25 años. Ahora tenemos Internet por lo que el problema es mucho más grave.

—¿Se plantea la universidad formar un profesional 7 ú 8 años despues que ingresa o solo considera los intereses docentes?

Se plantea únicamente el interés del ganapan. Nuestra universidad se basa en el modelo francés pero… el que imperaba en 1880. Desde entonces, Francia ha hecho una autocrítica, ha evolucionado y hoy presenta planes de estudio que no tienen nada que ver con el siglo XIX. Nosotros que copiamos desde el siglo XIX, no hemos seguido la evolución. Para darse una idea, la universidad francesa se parece a la norteamericana.

—¿Qué diferencias hay?

—Por ejemplo en las disciplinas de Ciencias Sociales los alumnos tienen grandes libertades para elegir las materias a cursar y el profesor. Nosotros seguimos con un programa cerrado, obligatorio y un profesor que es el único que pueden tener los alumnos.

—¿Mejora el nivel docente la autoevaluacion?

En la universidad el eje de la evaluación es la publicación, la comunidad universitaria es la que va a juzgar el trabajo y un profesor universitario que no investigue está con una falencia muy grande. Pero aquí se habla de investigar y no de publicar lo que es un desvarío total. Es la publicación la que determina la calidad del profesor universitario, por los ecos que tienen esas publicaciones.

—¿Hasta dónde debe tener ingerencia el Estado en las universidades?

En la Edad Media, la Sorbona o Cambridge, eran un poco el eje intelectual, opinaban todos, pedían, se peleaban, a veces el rector se enfrentaba con el canónigo de la Catedral, porque la Universidad era de todos y de alguna manera todos tenían incidencia allí. Sería bueno por dar un ejemplo, que algunas cámaras, como la vitivinícola, digan lo que necesitan.

— Bueno, a los medios nunca les preguntan qué periodistas necesitan.

Es un buen ejemplo de lo que sucede..

—Que haya en la universidad un Gobierno cuatripartito, integrado incluso por no docentes y alumnos, ¿no es demagogia pura?

—Depende para qué tipo de decisión. Las esenciales que tienen que ver con lo académico hay que tomarlas desde lo académico y puede influir en esa decisión alguien que esté afuera. Quien se cree que está en condiciones de aportar, publica en el diario o manda un correo electrónico. Esto es muy útil.

—¿Se puede seguir hablando de ingreso irrestricto?

Creo que es mentiroso. En algún lugar tiene que haber un control y me parece que el control no es de la Universidad. En ese sentido privilegio el sistema francés, es decir el ingreso a la universidad es totalmente ilimitado, toda persona que tiene el título de bachiller tiene derecho a inscribirse, pero el título de bachiller lo obtienes por un examen. Si apruebas este examen, y lo hace nada más que el 80%, entonces eres bachiller y te puedes inscribir en la universidad.

—También se debate si una sociedad puede absorber todo lo que saque una universidad, por ejemplo, miles de abogados o contadores o médicos.

La Universidad, y eso es en líneas generales en el mundo salvo la latinoamericana y en especial Argentina, te da un diploma, pero no un diploma necesariamente habilitante. Por ejemplo, uno se recibe en ciencias jurídicas, pero no es necesariamente abogado hasta que no lo acepte un gabinete jurídico y ahí hay que hacer una residencia que es de dos o tres años y al cabo de ese lapso el titular de ese estudio da una habilitación y con esa te inscribes en el colegio de abogados.

—Bueno, pero el que no lo consigue desperdició esfuerzos estudiando…

—Con una licenciatura en ciencias jurídicas se pueden hacer un montón de cosas que no necesariamente pasan por ser abogado, lo mismo ocurre con periodismo y otras disciplinas.

—¿Hay que buscar formas de autofinanciación?

Por supuesto, la Universidad en el caso de las ciencias duras, en el periodismo, eventualmente en otras disciplinas también, tiene que ayudar a insertarse a la gente y qué mejor que tener convenios, tener una serie de relaciones con las empresas locales.

—El Estado no puede aportar para un sector tanto dinero…

Tienes razón, es un principio de injusticia porque en realidad la universidad la paga el mundo laboral, obreros, empleados y son los que menos se benefician porque obreros o empleados en la universidad son verdaderamente pocos. Se podría ir buscando o pensando algo que de acuerdo con los ingresos familiares, implique que tengas que pagar una parte, que es lo que ocurre normalmente con los impuestos en el mundo desarrollado.

—Te van a tildar de neoliberal…

Yo te diría que soy pragmático, obviamente he estado más a la izquierda en mis años mozos, pero con todo lo que ha ocurrido en el mundo, llámese caída del muro de Berlín, lo de Wall Street, creo que me he vuelto terriblemente pragmático. Hay cosas buenas en todos lados y hay que saber aprovecharlas.

FICHA PERSONAL

Nombre: Edgardo Mendoza.

Actividad: Docente universitario simple, jefe de asesores de la Municipalidad de la Capital, comentarista de radio, televisión y diario, escritor.

Título universitario: Licenciado en Historia y Master por la Universidad de París, licenciatura obtenida en 1978 y el Master a principios de 1984.

Libros escritos: “Voy por el séptimo”.

Estado Civil: Casado con una ex alumna Miriam Chacón, Licenciada en Ciencias Políticas, profesora de francés. “Primero aprobó y después le pedí el número de teléfono, no piense mal” aclara.

Hijos: Julián y Camila.

Nota publicada el Viernes 2 de enero de 2009 en El Nuevo Diario. Edición

Edgardo Mendoza: “Aquí se habla de investigar y no de publicar lo que es un desvarío total. Es la publicación la que determina la calidad del profesor universitario, por los ecos que tienen esas publicaciones”.


El 16 de diciembre de 1979 fue inaugurada la Catedral de San Juan. La torre con el campanil había sido terminada en 1962.

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