Martes, 21 de Agosto de 2018      

Plaza 25 de Mayo

La Plaza 25 de Mayo. El centro histórico de la ciudad de San Juan.



La Plaza 25 de Mayo es el Corazón de la ciudad, definida por las calles General Acha, Rivadavia, Mendoza y Mitre, la Plaza 25 de Mayo constituye el núcleo alrededor del cual se desarrolla la mayor actividad social y comercial de la provincia de San Juan.
Corazón de la ciudad

En la manzana definida por las calles General Acha, Rivadavia, Mendoza y Mitre, la Plaza 25 de Mayo constituye el núcleo alrededor del cual se desarrolla la mayor actividad social y comercial de la provincia de San Juan. Fue trazada en el momento de la fundación de la ciudad y desde entonces funciona como principal escenario de las manifestaciones socio-culturales de los sanjuaninos.







Punto de partida

Además de ser la plaza principal de San Juan, el sitio marca el kilómetro 0 de la provincia. Para quienes desean conocer la ciudad, la Plaza 25 de Mayo es el punto de partida. El Club Social, el Club Español, la Bolsa de Comercio y la moderna Iglesia Catedral -con su distinguido Campanil- son algunos de los edificios que tienen su frente hacia la Plaza y se destacan entre los más característicos de San Juan. Bancos, hoteles, casas de comercio, confiterías, bares y cines completan la oferta que se concentra alrededor de esta manzana y la transforman en el lugar de encuentro preferido por turistas y locales.

Vista aérea de la Plaza 25 de Mayo antes del terremoto de 1944

Obras de arte

En el centro de la plaza se ubica uno de los mayores atractivos de chicos y grandes: la fuente de agua. Con sus figuras renacentistas, esta obra construida en 1871 ya es parte del paisaje típico de la ciudad. Sus sapos expulsores –realización del escultor Miguel Ángel Sugo- ofrecen uno de los mejores entretenimientos para las familias que diariamente se acercan. En medio de los jardines se levantan, imponentes, dos estatuas de notable calidad artística: el monumento a Fray Justo Santa María de Oro y la estatua de Domingo Faustino Sarmiento.
En las esquinas, llaman la atención los quioscos. Construidos en 1900, estas particulares y pintorescas casillas rompen con el trazado, pues su forma circular de estilo francés otorga un toque colonial al modernismo reinante en la ciudad.
En la Plaza 25 de Mayo en medio de los jardines se levantan imponentes estatuas como el monumento a Fray Justo Santa María de Oro.
En las esquinas de la Plaza 25 de Mayo llama la atención los kioscos que son íconos de la plaza principal de San Juan. Los mismos cuentan con una estructura particular y pintoresca que rompen con los trazados comunes, ya que son circulares de estilo francés, lo que le da un toque colonial al modernismo.
En la Plaza 25 de Mayo en medio de los jardines se levantan imponentes estatuas como la de Domingo Faustino Sarmiento
Sapitos de la fuente de la plaza 25 de Mayo
Plaza 25 de Mayo es un cotidiano lugar de paso y de descanso y también lugar de concentración para distintos tipos de caravanas que llegan hasta el centro de la ciudad.


A toda hora

Durante todo el día, la plaza es el lugar elegido por paseantes que descansan o caminan bajo la plácida sombra de los
robles, cedros, plátanos y palmeras. Las palomas, las flores y los payasos llaman la atención de los niños. El lugar es también elegido por decenas de artesanos que se ubican bajo la protección de los árboles para exhibir su trabajo y dar mayor colorido a este paseo urbano.




Una historia a orillas del río

La plaza principal de San Juan existe desde su fundación. En 1562 el fundador Juan Jufré utilizó un plano en el que está dibujada una ciudad pequeña y regular de 25 manzanas.
La plaza principal de San Juan existe desde su fundación. En 1562 el fundador Juan Jufré utilizó un plano en el que está dibujada una ciudad pequeña y regular de 25 manzanas. Al centro se situaba la manzana destinada a Plaza Mayor o de Armas, con solares reservados en sus lados para el Cabildo, la Iglesia Matriz, hermandades religiosas, y parcelas adjudicadas a las familias de los fundadores. El trazado de San Juan de la Frontera respondió al molde de las poblaciones españolas en las Indias que recomendaba la ubicación cercana a aguas para riego. Por eso se fundó a orillas de un río.

Pero Jufré y sus hombres desconocían que periódicamente el actual Río San Juan crecía y arrasaba con todo a su paso. Así sucedió en 1593 y entonces el emplazamiento de la ciudad fue trasladado 25 cuadras al sur. Nuevamente fue trazada la Plaza Mayor en un cuadrado desnudo y a su alrededor comenzó a crecer nuevamente San Juan. A pesar de nuevas inundaciones y grandes terremotos, este fue el lugar definitivo de la que hoy es la Plaza 25 de Mayo.


La plaza principal de San Juan ha sido, desde su fundación, el lugar privilegiado para la vida social, política y religiosa de la provincia.
Una plaza para todo uso

La plaza principal de San Juan ha sido, desde su fundación, el lugar privilegiado para la vida social, política y religiosa de la provincia. En los tiempos de la colonia allí se hacían las reuniones de vecinos, se leían los bandos, se difundían asuntos de interés para el vecindario, a veces se administraba justicia y se realizaban incipientes paradas militares. En la plaza también se exhibían las cabezas de los ajusticiados y delincuentes para vergüenza pública. Durante mucho tiempo fue un potrero abandonado, sin comodidades ni vegetación, en el que se realizaban corridas de toros. En sus esquinas trabajaban barberos, sacamuelas, curanderos y subastadores.




25 de Mayo

La plaza principal de la provincia de San Juan tuvo varios nombres. Según la costumbre, al fundarse la ciudad se la llamó Plaza Pública y después Plaza de Armas; estos nombres la acompañaron por casi siglo y medio. También se la llamó Plaza Mayor, pero en 1874 comienza a llamarse 25 de Mayo. El gobernador Domingo Faustino Sarmiento designó una comisión que propusiera al gobierno una nueva nomenclatura de las calles de la ciudad y la plaza continuó llamándose 25 de Mayo, a pesar del cambio de los nombres de la calles


Árboles y estatuas

Durante más de dos siglos la plaza principal de San Juan no fue más que un descampado. Recién a partir de la época patria comienza en los gobernantes la preocupación por dotar de árboles a este espacio. El primer gobernador que optó por ornamentar la plaza fue el doctor José Ignacio de la Roza; dispuso la primera plantación de árboles, pero el clima sanjuanino y los problemas de riego impidieron que prosperaran. Así, la historia de la provincia cuenta de los esfuerzos de todos los gobiernos locales para convertir en un espacio verde esta plaza en la que ningún árbol parecía poder crecer. Recién en 1875 hay relatos que hablan de una “doble calle de árboles” en la plaza, que para entonces también tenía asientos de hierro.

En 1884, cuando llegó el agua corriente a la ciudad, fue en esta plaza donde se colocó la llave maestra y a fines de esa década se construyeron veredas de piedra laja.

Único paseo público al menos hasta principios del Siglo XX, la Plaza 25 de Mayo fue el lugar donde estableció el gobierno sus improvisados despachos cuando en 1894 un terremoto afectó el edificio de la Casa de Gobierno.
El 9 de julio de 1897 fue erigido en la plaza el monumento a Fray Justo Santa María de Oro, una de las obras más destacadas del escultor Lucio Correa Morales. Y en el extremo este de la fuente se erigió, el 17 de noviembre de 1901, la estatua de Domingo Faustino Sarmiento, quien fue representado en su rol de Maestro de América por Víctor de Pol. Cuenta la historia que fue el mismo Sarmiento quien, en su última visita a San Juan, señaló -desde el balcón de la Casa de Gobierno que estaba en frente- el lugar donde quería que se ubicara su estatua.
La plaza 25 de Mayo en una hermosa foto de los años 20. La postal está realizada en blanco y negro pero luego fue coloreada. Por la cantidad de gente que rodea la estatua debe haber sido tomada en un homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. (Foto proporcionada por la familia Graffigna Freites)
La Plaza 25 de Mayo fue el único paseo público al menos hasta principios del Siglo XX
La Catedral de emergencia fue construida en la misma Plaza 25 de Mayo luego del terremoto de 1944, utilizando chapas de ondalit. Atrás del monumento a Sarmiento se ve la precaria construcción.

La “vuelta al perro”

Al llegar el Siglo XX la Plaza 25 de Mayo seguía siendo el espacio social por excelencia. Eran tradición entre las familias sanjuaninas los paseos del domingo, después de misa de once en invierno o en las tardes de verano. Era el ámbito de relación para los jóvenes que, agrupados por sexo (varones hacia un lado y mujeres en sentido contrario), daban la llamada “vuelta al perro” mientras la Banda de la Policía amenizaba con un amplio repertorio.

El control de tías, padres y chaperonas era ejercido desde los bancos de la plaza o las confiterías que la rodeaban. También desde los autos. Una disposición municipal establecía que el estacionamiento de automóviles alrededor de la plaza sólo sería permitido con el frente del motor hacia la calle “a excepción de los días de retretas, que podrán los automóviles con familias estacionarse con el frente del vehículo hacia el interior de la plaza”.

El terremoto de 1944 la convirtió en sede provisoria de la Iglesia Catedral y lugar para atención de heridos.
La Plaza 25 de Mayo fue el único paseo público al menos hasta principios del Siglo XX
La Catedral de emergencia. Fue construida rápidamente en la misma Plaza 25 de Mayo utilizando chapas de ondalit. Atrás pueden verse las palmeras de la plaza.



La transformación de la ciudad y su plaza

Históricamente la ciudad de San Juan había valorizado sus calles de acuerdo a la proximidad a la Plaza 25 de Mayo, alrededor de la cual se asentaba el poder civil y religioso, pero desde principios de la década de 1920 comenzó una transformación relacionada con un fenómeno espontáneo de zonificación comercial. Los negocios comenzaron a buscar ubicación cercana a la plaza, desplazando el uso familiar. Después del terremoto de 1944 y la posterior reconstrucción, tampoco hay edificios gubernamentales en las cuadras frente a la plaza, aunque ésta sí forma parte del denominado Eje Cívico, marcado por la avenida José Ignacio de la Roza, que se abre al Este y Oeste de la plaza Sobre esta avenida se ubican los más importantes edificios del estado provincial y nacional.
La Plaza 25 de Mayo en horas de la noche.
Esta foto aérea de la ciudad tomada en los años 60 muestra la conexión de la Plaza 25 de Mayo con la Plaza Aberastain, mediante la Avenida José Ignacio de la Roza.



Fuentes consultadas:
Secretaría de Turismo, Cultura y Medio Ambiente – Subsecretaría de Turismo – Gobierno de San Juan
Gironés de Sánchez, Isabel: La ciudad perdida. Memoria urbana de San Juan Preterremoto 1930-1944, Editorial Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, San Juan, 2005
Peñaloza de Varese, Carmen y Arias, Héctor: Historia de San Juan, Editorial Spadoni, Mendoza 1966
Videla, Horacio: Historia de San Juan, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1984

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