Domingo, 19 de Agosto de 2018      

Iván Zabrodski, fotógrafo. "Los desnudos me han abierto puertas"

Como hijo de fotógrafo, Iván se conectó con la fotografía desde chico. Ahora tiene un atelier y hace trabajos de imagen para empresas, comercios y particulares. En San Juan, sus trabajos trascendieron porque se animó a hacer fotos de desnudos cuando el tema todavía era tabú. Sin embargo se considera un paisajista y dice que el desnudo es una forma de hacer paisajes.

Es fotógrafo desde siempre. Es su modo de vida y una de las formas en que se expresa como artista. Trabajó en Mar del Platra, Mendoza, Buenos Aires y, desde hace años, ejerce su oficio en San Juan. Algunas de sus fotos fueron publicadas en medios nacionales. Actualmente tiene un atelier de fotografía. Hace trabajos de imagen para empresas, comercios y particulares. Se considera un paisajista. Inclinado a fotografiar desnudos, explica que un cuerpo desnudo es un paisaje más. Afirma que hoy el Sistema nos usa a nosotros ya que se compra más de lo que hace falta para vivir.

-¿Cuándo empezaste con la fotografía?
-Empecé de muy chiquito porque mi viejo hacía fotos. Calculá que a los 11 años ya le ayudaba preparando los químicos para revelar. En esa época se hacía todo. Los químicos se preparaban también. Después me fui al sur y allí no pude hacer nada de fotografía. Volví a San Juan y me fui luego a Mar del Plata. Ahí entré a laburar en una productora de video como camarógrafo y de a poquito me fui metiendo en la fotografía. Ya después estuve yendo y viniendo de Buenos Aires a Mar del Plata. Me volví a San Juan en 1997. De acá estuve viajando a Mendoza para trabajar.

-¿Qué género de la fotografía es la que más te gusta trabajar a vos?
-A mí me encanta el paisaje. De hecho me considero un paisajista. Incluso al desnudo lo trato como un paisaje. A veces más abierto, a veces más cerrado el plano. Pero no deja de ser un paisaje.

-¿A qué fotógrafo considerás un maestro o un referente?
-Técnicamente Ansel Adams. Pero en general no tengo ningún referente.

-¿Para vos la fotografía es una forma de hacer arte o es un oficio?
-Es arte. Eso no está en discusión. Esa discusión se terminó hace tiempo. Lo que sí, como todas las artes, esta tiene algo de oficio y algo de arte. Es las dos cosas. El oficio está siempre. Es la técnica. Son horas de trabajo. Lo más interesante de cada oficio y de cada arte no está en los libros. Tiene que ver con la experiencia, con lo vivido.

-Ya que mencionás lo técnico. ¿Con qué cámara te sentís más a gusto, con la vieja cámara que usaba rollo para revelado o con las digitales de ahora?
-Noto diferencia. Mucha. Lo rápido, lo práctico, lo manufacturable que es ahora. Antes era más complicado. Entre lo viejo y lo nuevo me quedo con lo nuevo. Lo del negativo, la placa y todo eso ya fue. Igual acá tiene que ver el chancho y quien le da de comer. Si vos tenés un mercado culto, exigente y que sabe lo que quiere, no te va a comprar la foto de un chanta. Por más que el chanta tenga equipos de cincuenta mil dólares.

-¿Y cuándo te diste cuenta que dejaste de ser aficionado para convertirte en profesional?
-Mirá yo cuando estuve en Mar del Plata me encontré con gente muy preparada. Muy picante. Una vez a uno de esos viejos le pregunté “¿cuándo uno pasa a ser un fotógrafo profesional?”. Y el tipo me dijo: “el día que un aficionado no pueda hacer lo que vos hacés, entonces ahí vas ser un profesional”. Esa es una de las tantas posibilidades de definición.

-Editaste un libro.
-Si, fue “Ischigualasto fotografías”. Son todas fotos de aquel lugar. Son setenta páginas con unas 100 fotografías blanco y negro. Este libro fue posible gracias a Eduardo “Gringo” Paredes. Él fue el promotor del libro. Yo lo tenía armado pero durmiendo en un cajón y él lo empujó y lo sacó adelante.

-Fotografiaste muchos desnudos desde cuando todavía el tema era tabú. ¿Es complicado, te cuesta conseguir modelos, alguna vez alguien te dijo “esta posición no”?
-Mirá, yo hago desnudos desde los años 90. Te digo, es muy difícil conseguir modelos. Y por lo que he conversado con colegas de Córdoba, Mendoza y Buenos Aires el tema es en todo el país. Aunque en Buenos Aires es más fácil. También está el tema de que no traés al estudio a cualquier mujer que se quiera desnudar. El tema es que a vos te sirva estéticamente.

-¿Y qué condiciones tiene que tener? -
Yo estoy trabajando con bailarinas. Bustos pequeños, nada voluptuoso. Si no son bailarinas busco deportistas. Uno en el desnudo persigue un fin y a veces la modelo no te permite llegar a ese objetivo. No hago desnudos por hacerlos. Necesito plasticidad, expresividad, bustos pequeños, un cuerpo bien formado.

-¿Recibiste críticas cuando empezaste con los desnudos? ¿Hubo resistencia? -
La verdad me sorprendió el prejuicio que tenía yo respecto a eso. Quizá no me cuestionaron de frente. Pero la gente que los vio los recibió bien. Por supuesto que personas del medio sí me ha hecho críticas. Por ejemplo una artista plástica me dijo que el trabajo era demasiado clásico. Al contrario de lo que pensé los desnudos me han abierto puertas.
-Y cuando saliste a buscar modelos para desnudos, ¿recibiste resistencia? -
Un poco. Algunas no se animaron. Las que me dijeron que no me respondían bien. San Juan, en este tema, me sorprendió mucho.

-¿A tu parecer qué tal es el nivel de fotografías que se ven en los medios gráficos locales?
- Yo he visto cosas muy buenas. Lo que pasa es que en San Juan pasan pocas cosas de esas que a la gente le gusta. Digo, explosiones, guerras, incendios, muertes. Entonces, el reportero gráfico, acá tiene pocas posibilidades de lucirse.

-¿San Juan es un lugar especial para la fotografía de paisajes o no? -No, para nada. Cada lugar tiene su encanto. Al contrario, acá se vuelve difícil encontrar un paisaje. Es muy monótono. Para mi los mejores lugares en San Juan son Ischigualasto y la cordillera. Hay sitios muy bonitos como Lomas de las Tapias, el Dique de Ullum. Está por descubrirse siempre.

-Cuando salís a buscar un paisaje, ¿la fotografía se te sugiere a vos o vos compones mentalmente el cuadro de lo que buscas?
-No, voy abierto a cualquier encuentro. Pero tengo una estructura. A veces veo algo que me gusta y veo cómo fotografiarlo. Buscás un ángulo, textura, profundidad, sombras, luces. Buscas los elementos que uno cree que tiene que tener una fotografía. Muchas veces me pasó de ver algo en la mañana y me digo, “tengo que volver en la tarde”. El tema es buscar.

-¿Cómo ves a San Juan, mejor o peor que antes?
-Mejor. Va creciendo. Lo que pasa es raro. Uno ve a un San Juan que se globaliza pero sigue siendo la provincia conservadora de hace años. Es tranquilo para vivir. Me gustaría que San Juan siga con la cabeza de ciudad chica y que no se convierta en una gran ciudad. Soy un enemigo acérrimo del consumo. Odio el consumo. Vamos camino a que nos usen. Se labura 10 o 12 horas por día para disfrutar 15 días al año.

-¿Y vos cuántas horas trabajas al día?
-Me levanto a las 6 o 7 de la mañana, me siento en la computadora, y si tengo que salir con la cámara salgo. Debo estar unas 12 horas trabajando. Edito, retoco fotos. Para mi el trabajo es un juego. Me divierte. Mis vacaciones son irme con el equipo, salir a caminar y sacar fotos. Lo disfruto. La única vez que no saqué la cámara fue cuando paró la pata mi viejo. Me fui a Colombia pero no quería recuerdos. Era un viaje para mí. Quizá fue inseguridad, no sé. Pero no tengo fotos de ese viaje.

-¿Notas que en periodismo contemporáneo se le ha dado más protagonismo a la imagen y ya no tanto al texto?
-Totalmente. Es una época de fotografía. Es una era donde la imagen es fotográfica. En las redes sociales suben 20 o 30 fotos por segundo. Al principio me enganché en facebook. Después me hartó esa exposición pública de la gente. No me interesa. Al final lo di de baja. Está segmentado pero es un medio de comunicación, creo.

El duro oficio de congelar la imagen
Iván se toma su tiempo. Piensa antes de responder. En ningún momento se exalta y parece que nada fuera a perturbarlo. Ofrece un mate. Luego sigue. Cada tanto se va del tema. Más tarde vuelve. Le aclaro que si hay algo que no quiera responder está en su derecho de no hacerlo. Hace un gesto y dice que “está todo bien”. Pausado, concentrado, acaso melancólico, en su cotidianidad está escondido el misterio.

- ¿Qué es la fotografía para vos?
- Es una forma de vida. Si bien no es una filosofía, sí aplico mi vida a la fotografía. Es mi trabajo. Me ha dado muchas alegrías. Y en los momentos jodidos me ha sacado adelante. Es lo que nunca me ha fallado. Es una buena parte de mi vida. Me gustaría dejar en claro que siempre he trabajado para ser el mejor. No sé si llegue a ser el mejor. Pero me levanto pensando y laburando para ser el mejor. Me parece incoherente opinar sobre lo que no sé: deportes, política. Para mí la manera de mejorar la provincia y el país es que cada uno, haciendo lo que hace, trate de ser el mejor. No haciendo pancartas de activismo político de pelotudeces.

- Algo que recordés que vos digas: “esto me pasó gracias a mi oficio”. - Y... casi todo. Me han pasado muchas cosas muy fuertes. Mirá, en la época que estaba en Mar del Plata, me pasó de cenar con Joaquín Sabina, tomar una cerveza con Baglietto. He conocido artistas nacionales y de afuera. Pero en general no son ídolos para mí. A todo el mundo veo como persona.

- ¿Pensaste en hacer una muestra con tus trabajos? - Ahora estoy preparando una muestra. Siempre hice muestras en cafés, lugares chiquitos donde busco acercarme a la gente. La que preparo no tiene nombre aún. Son una serie de desnudos artísticos. Unas treinta o cuarenta fotos. Primero termino el material. Lo dejo madurar. Y cuando creo que está piola, lo saco. Todavía no tengo curador tampoco pero voy a buscar uno.

- ¿Alguna vez pensaste en hacer otra cosa que no sea fotografía? - No nunca pensé en retirarme. Pero si dejara de ser fotógrafo me gustaría ser jardinero o tener un vivero. Las plantas me encantan. Me imagino con 70 años todavía sacando fotos. Si el de arriba me deja, me veo viejo con la cámara.
- Alguna personalidad, alguien famoso o desconocido, algún personaje al que te gustaría retratar y todavía no lo hayas hecho. - Personas no. Sí lugares. Por ejemplo me gustaría viajar a Portugal. Tengo planes de viajar ahí y también fotografiar otros desiertos.

PERFIL
“Uno en el desnudo persigue un fin. Necesito plasticidad, bustos pequeños, un cuerpo bien formado” afirma Iván.
Nació en San Juan - Soltero.
Comida preferida: guiso de lentejas y polenta
Bebida preferida: champagne
Lo último que leyó: “El péndulo de Foucault”, de Humberto Eco
Música preferida: jazz
Un deporte: hago bicicleta
Un lugar que le gusta: bosques del Sur

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