Domingo, 22 de Julio de 2018      

IVONNE BARUD DE QUATTROPANI

¡Silencio habla Ivonne!

Fue la gremialista más combativa. Hizo huelgas de hambre, paros y se enfrentó a gobiernos militares. Pero también fue Directora General de Escuelas. En una nota publicada en el 2006, analiza los principales temas relacionados con el sistema educativo, sin contemplaciones con los diferentes sectores y opina de la Ley Federal de Educación y las formas de lucha entabladas por el gremio docente.

Ivonne Barud de Quattropani.
—Con diferencias tan grandes entre los sectores sociales, por más que la escuela sea gratuita, ¿se puede hablar de igualdad en la educación?
—La escuela no es tan gratuita. La familia debe afrontar gastos de material, vestimenta, cooperadora, y a veces, el gasto de una maestra particular. Pero aceptemos que es gratuita porque no se paga cuota. En cuanto a si se puede hablar de igualdad en la educación, le contesto rotundamente no. No es igual la educación en la escuela urbana que en la rural, donde muchas, muchísimas veces tienen un solo maestro para atender todos los grados simultáneamente. No es igual la escuela estatal que la privada.

—¿Cuál es la mayor diferencia?
—Esta última tiene más días de clase, más control, más efectiva comunicación con los padres y, entre otras cosas, no comprometen su tiempo escolar en la atención del comedor. Para mi no hay igualdad en la educación. Por ahora tenemos una educación para pobres, pensada para el presente inmediato, y una educación para ricos, pensada en términos de futuro. Mientras haya desigualdad de clases, generada específicamente en lo socio económico, la igualdad en la educación es una utopía.

—¿Cómo se puede hacer para que desde la escuela se instalen valores que en el entorno familiar están perdidos?
—Si en el entorno familiar los valores están perdidos, como usted dice y con razón, la escuela sola no es mucho lo que puede hacer. De cualquier manera hay que instalar la enseñanza de valores en forma permanente en el aula, aprovechando las circunstancias de hechos que se producen en la escuela y en la sociedad. Toda oportunidad debe ser buena para enseñar valores y eso se puede dar en todas las asignaturas, absolutamente en todas y todos los días. Nuestra escuela hace al respecto todo lo que puede y lo hace con eficacia.

—¿Era necesario reformar la ley federal de educación?
—Si, pero creo que el gobierno debió haber evaluado su implementación y haber determinado en que fracasó. Hace tres años que está Filmus y no ha hecho nada importante en su Ministerio, ni siquiera ha estudiado los resultados de la aplicación de la Ley Federal. Digamos que la Ley Federal es una ley marco y no entra en el detalle de lo pedagógico propiamente dicho. No se le puede imputar ser la causa de la mala educación en el país. Eso es absurdo. ¿Se imagina lo fácil que sería resolver los problemas de nuestro sistema educativo?... ¡Se cambia la ley y todo resuelto!

—¿Qué es lo que se debe tener en claro?
Mire, lo primero es que el Gobierno entienda definitivamente que la educación es una inversión social con la mas alta tasa de retorno, tanto para el beneficio de la sociedad como para las personas. Las autoridades deben entender en los hechos que lo que se invierte en educación no es, lo que se dice, estrictamente un gasto fiscal. Lo segundo, es definir que proyecto de país tenemos o queremos y que clase de sistema escolar se pretende: centralizado, descentralizado, aclarando el alcance de esas dos condiciones. Luego se impone entender, desde el poder, que debe haber una integración socio—educativa y que la situación económica de los hogares condiciona y decide el éxito o el fracaso de la educación.

—¿Respecto a los docentes?
—No menos importante es la formación y la capacitación de los docentes, aspecto totalmente descuidado y grave por sus consecuencias. La situación laboral de los maestros es de gran importancia. Hay que pagarles muy pero muy buen sueldo y exigirles sin excusas. Mire, mientras los maestros trabajen en malas condiciones y necesiten de mas de un cargo para medio subsistir le digo que no hay Ley de Educación que resuelva los problemas del área.

—¿Y el entorno?
—Mientras los niños concurran a la escuela para medio comer como único incentivo, no hay Ley de Educación que valga. Mientras no entiendan los que tienen el poder que hay que pensar ineludiblemente en la permanente vigencia de la familia como ámbito privilegiado de la formación del niño, no hay Ley de Educación que valga. Ya le dije que si es necesaria alguna reforma a la Ley Federal pero le digo que no es necesario derogarla.

—Entonces, ¿qué hay que modificar y qué no?
—No es necesario modificar por ejemplo los 9 primeros artículos. Los leo y releo y no creo que deban cambiarse. Si modificaría el Art. 10 restableciendo la vieja estructura educativa: Inicial, Primaria y Secundaria y como consecuencia también habría que reformular los artículos derivados del mismo. Yo haría desaparecer el Consejo Federal de Educación y volvería al Consejo Nacional de Educación con representación oficial y gremial. El artículo sobre el financiamiento lo adecuaría a la actual ley de financiamiento educativo. Se corresponden entre sí. Por último le repito, y no me cansaré de repetir, la Ley Federal es una ley marco, creo que sin reglamentar, y en la misma no se establecen normas didácticas, ni asignaturas, ni contenidos curriculares que son las cuestiones que han provocado el caos en el sistema. Todo eso ha sido fruto de resoluciones y normas varias fuera de la ley. Ha faltado al respecto gestión, las directivas no existieron o no fueron claras, o quedaron al arbitrio de cada provincia y aún de cada escuela. Tampoco se preparó al personal. Así de sencillo.

—¿Y con respecto al aprendizaje?
—Ahora se impone establecer claramente, en la reglamentación de la nueva ley, las asignaturas por niveles, ciclos, modalidades y orientaciones, los contenidos de las mismas ajustándolas a la edad de los niños, cosa que hoy, en muchos casos, no sucede. Hay que revisar la forma de evaluar a los alumnos y de evaluar el proceso de enseñanza—aprendizaje. Hay que establecer con claridad los contenidos universales tradicionales que son patrimonio de todos los argentinos, sin ignorar desde luego los nuevos conocimientos que deben ser aplicados y valorizados profundamente. Se deben flexibilizar las normas de manera de adecuar la ley y su reglamentación a las particularidades de cada provincia o región, respetando siempre los contenidos comunes a todo el país.

—¿Los docentes tendrían que hacer paro como recurso extremo o como hasta ahora como una medida más de presión?
—El paro es siempre un recurso extremo al que se llega cuando se han agotado las instancias de negociación. Eso es lo que hace UDAP. Si hay maestros que no cobran desde marzo, o de antes, la negociación está agotada. Jamás debe usarse como simple medida de presión. Hay que tener en cuenta que el maestro trabaja con personas y no con expedientes ni con objetos varios. Debe ejercer el derecho de huelga con racionalidad y así lo está haciendo. ¿Sabe lo que pasa?, que el conflicto con los maestros hoy es el resultado del enfrentamiento de la burocracia con los derechos docentes.

—¿Y la retención de servicios?
—Me permito disentir. Es una medida muy ambigua y afecta a la familia en su organización y hace posible que los alumnos deambulen por calles y plazas con todos los peligros que eso entraña. No me gusta. O se para o no se para. Al final, con la retención de servicios, el dictado de clases está igual seriamente afectado. Es una opinión. Pero debo aclarar, las medidas de fuerza de nuestro gremio, es responsabilidad de un estado de cosa muy antiguo según el cual los maestros no son respetados en sus derechos y con dolor, muchas veces, tienen que ir al paro.

—¿Sigue teniendo el docente el mismo respeto ante la sociedad? Hay escuelas en donde los padres los agreden ante una mala nota del hijo.
—No. Hace un tiempo, no tan lejano, el maestro era muy respetado y querido. Tenía prestigio en la sociedad. Su palabra y su acción era muy valorada y digna de especial consideración. Hoy los padres, no todos, pero muchos padres, son muy agresivos. La maestra, según algunos de ellos, nunca tiene razón. El “nene” siempre es inocente y víctima. A su vez los alumnos suelen ser desconsiderados con sus maestros o profesores, apoyados por la familia. Felizmente en San Juan todavía estamos bastante bien pero la prensa nos conmueve a cada rato con el relato de graves casos de violencia en la escuela, protagonizados por padres y por alumnos, en perjuicio de sus docentes. Concretamente debo decir que desgraciada e injustamente la figura del maestro hoy está devaluada.

—¿De quién es culpa?
Un poco de la escuela que no defiende la autoridad del maestro y, mucha culpa, de los padres que son gratuitamente agresivos, tal vez porque también a ellos la sociedad los agrede condenándolos a la desocupación, a la marginalidad, a la injusticia y a la impotencia.

—¿Es posible que se siga enseñando ríos y montañas de cualquier lugar del mundo y poco y nada de geografía e historia de San Juan?
—Claro que es posible, pues de hecho así sucede. Debo decirle que no solo sucede en historia y geografía. Nuestros próceres están bastante relegados en las aulas, como ejemplos cívicos. Nuestras fechas patrias han pasado a ser parte de fines de semana largos. Ya no se sabe cuando es en verdad la fecha en que murió San Martín o Belgrano o Sarmiento ni que hicieron ni cuando lo hicieron. Nuestros símbolos patrios también sufren la falta de consideración y respeto. Es un desastre. Urge una actualización de los contenidos curriculares que enmiende estas graves carencias.

—Teniendo en cuenta que vivimos en una cultura de la imagen ¿es necesario hacer las clases menos aburridas, adaptadas a los que los chicos están acostumbrados a recibir?
—Si, vivimos en una cultura de la imagen. Es bastante maravilloso pero también discutible en cuanto a su influencia en las personas. Pero digamos concretamente que las clases no tienen porque adaptarse a lo que los alumnos están acostumbrados a recibir, sino que deben adaptarse a lo que verdaderamente deben recibir como personas que se están formando. Las clases no tienen porque ser aburridas ni divertidas, deben ser interesantes y capaces de captar la atención de los chicos y hacerlos pensar. El aula es un lugar de trabajo. Estudiar es un trabajo y eso lo debemos inculcar como un valor.


UNA GRAN LUCHADORA
Ivonne Barud de Quattropani es profesora de Filosofía y Ciencia de la Educación y ocupó diferentes cargos a lo largo de su vida. Fue Directora General de Escuela, vocal del Consejo de Educación elegida por el voto directo de los maestros, integrante del directorio de la Obra Social Provincia elegida por los empleados públicos, distinguida por el Senado de la Nación y fue una destacada dirigente gremial con trascendencia nacional. Es así que en sus reclamos se enfrentó con el entonces presidente Onganía y organizó una huelga de hambre que tuvo repercusiones internacionales. También es recordado cuando con el gremio docente rodeó la Casa de Gobierno durante el gobierno de José Augusto López. El próximo 15 de diciembre cumplirá 86 años.


IVONNE BARUD DE QUATTROPANI FALLECIÓ EL 17 DE DICIEMBRE DE 2007, DOS DIAS DESPUÉS DE HABER CUMPLIDO LOS 87 AÑOS.



NOTA PUBLICADA EN EL NUEVO DIARIO EL 26 DE AGOSTO DE 2006.

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