Domingo, 22 de Julio de 2018      

Maquillador

Alejandro Damián Olivier: “El mayor prejuicio es pensar que quien es gay quiere ser mujer”

Rompiendo tabúes y prejuicios, el especialista de los maquillajes, Damián Olivier, habló sobre la homosexualidad, la discriminación que persiste y aclaró que por ser gay no deja de ser hombre.

Alejandro Damián Olivier.
Alejandro Damián Olivier se desenvuelve en los ámbitos artístico y periodístico. Junto a su equipo de maquilladores trabajó en la Fiesta del Sol y, además, tiene un espacio en el programa televisivo A media Mañana, dónde brinda información sobre las últimas tendencias de estética y moda.

-La Federación Alemana de Fútbol está elaborando un documento para hacer frente a la “salida del armario” en el fútbol. ¿Como es para un homosexual salir del closet?
-Yo no te podría decir que es salir del closet porque nunca estuve adentro. Pero me parece lamentable que en esta época todavía se siga hablando de que se tiene que hacer un documento o sociedad que proteja a alguien que es diferente.

-¿Por qué no debería existir un informe de este tipo?
-Yo creo que todos somos seres sexuados y humanos. Lo que cada uno defina o quiera hacer con su sexualidad es particular de cada uno. Yo no voy por la calle preguntándole a la gente para aceptarla qué hace, con quién y cómo. Yo la acepto o no la acepto.

-¿Qué prejuicios hay respecto a la homosexualidad?
-El mayor de los prejuicios es el pensar que la persona que es gay hombre juega al rol de mujer o quiere ser mujer y está muy lejos de eso. El gay mantiene su sexualidad tal cual es y su sexo sobre todo, lo mismo la chica lesbiana. El hombre es hombre y la mujer es mujer, más allá de lo que hagan en la cama y con quien lo hagan.

-¿Qué otros preconceptos hay?
-Todavía hay una fuerte tendencia a creer que la mayoría de los gays se desempeñan en determinados trabajos, como por ejemplo los relacionados con el arte. Existen albañiles, mecánicos, pintores, futbolistas, tenistas, nadadores que son gay. Uno va tomando actitudes en la vida pero tienen que ver a lo mejor con el lugar en el que te desempeñás, el trabajo, pero no con tu elección sexual.

-¿Hay trabajos en los que se discrimina por la sexualidad?
-No te pudo hablar de casos muy concretos de discriminación porque jamás estuve en el placard entonces no me costó reconocer mi sexualidad. Creo que la discriminación existe en todos los niveles de vida, se discrimina lo que no se conoce y lo que es diferente. Hoy se discrimina al gay, a la prostituta, al gordo, al flaco, a la que es muy rubia porque es muy rubia. La Iglesia por ejemplo, es discriminadora pero más allá de la sexualidad, inclusive con el género humano, ¿Por qué a la mujer religiosa si se le permite dar comunión pero no celebrar misa?

¿Y por qué a muchos les cuesta?
-Creo que les cuesta porque es una aceptación básica y primordial que viene desde uno mismo y cuando no existe es muy difícil que los demás puedan aceptarte. Que haya una aceptación básica tiene que ver con muchas cosas, con un entorno, con un poder desarrollarte en un núcleo familiar que te permita ser auténtico y mostrarte tal cual sos. También está relacionada con tener una conducta de vida, poder ir siendo tal cual uno es y no intentando avasallar al otro. Yo en mi condición sexual, y siempre digo que no es contagiosa.

-¿Ese es otro prejuicio?
-Creo que puede ser otro de los prejuicios, pensar que si mi hijo tiene relaciones de trabajo o en la escuela con un chico gay se va a ser gay, lo va a influenciar. Ojo porque entonces si se junta con un gordo va a tender a ser gordo, si se junta con un tuerto, mañana se va a quedar tuerto. Esto me parece una ignorancia total.

-¿Qué es lo que la gente desconoce?
-En primer lugar me parece una pelotudez que todavía sigamos hablando de homosexuales heterosexuales, bisexuales, a todo le ponemos etiqueta y en realidad nada tiene etiqueta. Todos somos seres humanos y seres sexuados y cada uno hace lo que le plazca. Tienen que saber que el homosexual siente, tiene sentimientos, trabaja, paga los impuestos y se desarrolla en la vida como se desarrolla cualquier individuo.

-¿Y a qué se debe la ignorancia?
-Se debe a que, por ejemplo, seguimos con el estereotipo y con la mentalidad de que esto es un castigo de Dios, una enfermedad y volvemos a la misma raíz, la ignorancia. Nada más es una manera de sentir y una elección diferente. Si es mi mejor amigo no me va a importar con quien se acueste, sigue siendo mi mejor amigo, compañera, la mejor maestra en la escuela. Pero ojo, hoy por ejemplo, no van a echar a nadie por ser homosexual de una institución pública.

-¿Hay más integración en las instituciones gubernamentales?
-No lo van a echar por homosexual, pero si por un montón de otras causas, que son todas máscaras y caretas, todas cosas encubiertas. Porque en realidad no existe un instrumento legal para poder echarlo por su sexualidad. No debería. Aparte, hablar de una maestra lesbiana es impensable en el ministerio.

-¿Tiene que ver con la falsa idea de que va a “influenciar”?
-Esto no contagia, la ignorancia contagia. Sabes que pasa, que incluso hay autodiscriminación, ¿Por qué tiene que haber un boliche de gays? Es como si nos encerráramos en un gettho. Yo puedo ir al boliche que quiera.



Nota publicada en El Nuevo Diario el viernes 15 de marzo, en la edición 1567.

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