Viernes, 21 de Septiembre de 2018      

Actriz

Patricia Savastano: "El cuerpo tiene memoria y es capaz de autocurarse"

La sanjuania asegura que la base de la salud es poder mantener la pluralidad y combina arte y salud para “mantener el espíritu inocente y prevenir enfermedades”.

Patricia Savastano representando su obra teatral: "Carta al Dios Pan"
Nació en San Juan. Hizo la primaria y la secundaria en escuela Inmaculada. Egresó de la carrera de turismo. Es actriz profesional. También pasó por la Universidad de Bellas Artes. Se fue a Europa y allí vivió hasta hace poco haciendo teatro. Se considera nómade y por eso ahora volvió a América para viajar por donde la lleven los vientos. Se autodefine como aprendiz de bruja, “en el sentido de alquimista y maga”. Dice que la civilización “te va perfilando hasta condicionarte”. Y asegura que la base de la salud es poder mantener la pluralidad. Afirma que todo es posible. Combina arte y salud para “mantener el espíritu inocente y prevenir enfermedades”. Aquí una charla a solas con Patricia Savastano.

Predispuesta, ágil y sin vueltas, se abre a la charla ni bien se enciende el grabador. Dice que “lo que se dividió en nosotros como seres humanos se debe volver a integrar”. Ni bien comienza a hablar dice que la base de la salud “es poder mantener la pluralidad”. “Antes de ir a la escuela vos sos plural y todo es posible”, asegura. “Sos multifacético: cantás, reís, llorás. A partir de un momento hay cosas que te dicen que no se pueden hacer. Eso te va cercenando y te va marcando posibilidades”.

En el año 1984 se fue a Buenos Aires. Allí vivió 5 años y luego partió al Viejo Continente donde vivió 20 años. Se mueve mientras habla. Recuerda que antes de irse hizo teatro con Oscar Kummel. Pronto presentará su unipersonal en San Juan. Cada tanto eslonga y vuelve a su posición. Nunca está quieta. Confiesa que estudia mucho sobre las medicinas ancestrales y su aprendizaje se basa en la observación.

- Asegura que la salud está en nuestras manos, ¿cómo es eso?
- Sí, la salud está en nuestras manos manteniendo la locura sana. Locura en cuanto a inocencia. Normalmente somos animales y plurales. Mi definición es que somos animales pensantes y divinos. El cuerpo tiene memoria y es capaz de autocurarse. Si le damos espacio y tiempo para poder salirse de lo que “debe” hacer obligado o de lo que “no puede” hacer.

- Pero en la sociedad actual es difícil lo que propone. Hay una carga grande de violencia, consumismo, explotación, agresividad.
- Me refiero a la inocencia que no tiene juicio y prejuicio. No digo naif. Quiero decir: todas las emociones que uno siente, generalmente las negamos. Nos hemos acostumbrado a negar. La violencia viene del negar. El negar hace la olla a presión y luego viene la frustración y la violencia.

- ¿Cómo le fue en Europa?
- Allí me fue muy bien. Pude vivir del teatro, que ya es una maravilla. Fundamentalmente estuve en Italia. Después estuve en Suiza. Y por ahí hice saltos entre Francia y España. Yo tomé la decisión de no tener hijos, de ser nómade. Estoy convencida de que hay una trama de un todo. Y me entrego al todo. Tengo un blog que es una bitácora de viaje. Ahí voy contando mis experiencias por el mundo. Kummel me dijo una frase: “a la felicidad no me la da lo que tengo sino lo que no me hace falta”. Entonces decidí dejar la agencia de viajes, San Juan, los tacos altos y me fui a estudiar como actriz. Desde hace dos o tres años he notado que Europa se ha puesto cada vez más rápida y cada vez más comercial, y yo a eso no lo quería. Entonces decidí abandonar esas seguridades que me había armado, para entrar en el fluido de los vientos. Así estoy, a los vientos. Ahora estoy en Costa Rica, en una escuela de metafísica como alumna. Vivo entregada a los vientos que también es una forma de vivir. Intento jubilarme como actriz pero no lo logro. Siempre termino haciendo otro espectáculo.

- ¿Monólogos y unipersonales?
- Casi siempre. Los unipersonales me permiten ser nómade y viajar. En mi vida no hay un “siempre”. Mi vida se rige por el “¿y por qué no?”. Descubrí que no me gusta el invierno así es que en Europa trabajaba seis meses al año. A los argentinos nos va bien por que tenemos el placer de saber. Somos perfeccionistas. Hemos tenido muy buenas escuelas y hemos aprendido, al menos en mi época. Puede tener el teatro como una profesión por que trabajo mucho, soy muy buena, obsesiva y perfeccionista. Allá la profesión está reconocida. Me pagaban por mi trabajo. Me pagaban la jubilación. Mi profesión era ser actriz y nadie me preguntaba cuál era mi trabajo real. Acá te preguntan que más hacés, como si ser actor no fuese un oficio del que se pueda vivir.

- Cuando no trabajaba ¿qué hacía?
- Aprovechaba para venir a ver a mi familia y, fundamentalmente, investigaba. Me fui a Tailandia. Porque hace años que vengo estudiando este asunto de la salud. Sobre todo estudié los antiguos modos de curación de los pueblos originarios de cada lugar. En muchos, el teatro y la libre expresión son la base de cómo uno se puede mantener sano. En los antiguos pueblos se juntaba la comunidad a bailar y a cantar. En esos movimientos que no son programados ni utilitarios, vos podés dejar que tu cuerpo se reequilibre energéticamente. Eso es lo que hace años estoy estudiando. De todo lo que aprendí hice un paquete y voy a dar un par de cursos en San Juan, aparte de los espectáculos. Voy a explicar cual es la manera de mantenerse sanos reconectándose con el original. Aprender a afinar la percepción del cuerpo para reconocer y neutralizar tensiones inútiles, posturas y rigideces que a veces se vuelven crónicas y pueden causar malestar o enfermedades. Mi intención es lograr un re-equilibrio energético a través de ejercicios, técnicas de relajamiento y masajes.

- ¿También planea dictar un seminario para actores?
- Sí, voy a hacer un seminario de textos para actores. Y el espectáculo que voy a montar se llama “Carta al Dios Pan”, es sobre la defensa de la naturaleza y se va a estrenar en el Festival Internacional de Teatro, que es dentro de poco.

- Usted combina salud y arte. ¿Es ese un secreto para estar siempre joven o sana?
- Creo que hay un derecho humano que es el de artes, creatividad y salud. A medida que crecemos, perdemos esa ejercitación de poder dibujar, cantar, reírnos. Estoy convencida de que nosotros aparentamos ser una materia compacta pero somos un rejunte de átomos por donde fluye la energía. Además tenemos un campo vibracional. Si los canales energéticos están fluidos y limpios, la energía fluye y uno se mantiene sano y flexible. Pero cuando uno genera tensión inútil, que se vuelve crónica, estamos ante la causa posible de muchas enfermedades. Si no se practica esto de darse un espacio y un tiempo para moverse, darle cabida a la sapiencia que tiene el cuerpo, porque el cuerpo sabe como equilibrarse, uno somatiza y comienza la decrepitud. Es la gestión y digestión de la emoción. Yo propongo volver a la inocencia, al contacto con la animalidad, con los instintos, siempre desde un lugar civil. Los síntomas que aparecen son una metáfora, son una posibilidad de sanación. El cuerpo te está avisando que no estás haciendo las cosas de la mejor manera posible. El síntoma es una posibilidad de mejoría. La base de lo que propongo es tomarse un “espacio niño” para dejar la libre expresión del cuerpo, la voz y el alma. Puede ser ponerse a dibujar, tirarse en el piso, mucha cosas.

- ¿Y cómo se hace un espacio aquel que trabaja 12 horas diarias y que es víctima de la productividad, del consumismo occidental?
- A veces tomarse dos minutos de suspiros permite que circule lo que uno tiene adentro. Todo puede salir con la voz. La voz es extremamente sanadora.

- ¿Piensa que el Estado debería garantizar ese momento de relax y arte para todos los habitantes?
- Creo que el Estado debería a incluirlo en la escuela. Para que los chicos aprendan. En Argentina se pierde una enormidad de tiempo. Por ejemplo en hacer colas. En Europa hay un respeto increíble por el tiempo libre y por la limpieza. Hay que ser consiente de qué me pasa y por qué. Ojo con los pensamientos. El cuerpo humano tiene una memoria increíble y reacciona tanto a un peligro real como a un peligro imaginario. El tema es saber, para dejar de saber.

- ¿Cree que los seres humanos tendemos a dramatizar lo que nos pasa?
- Los seres humanos no necesariamente. Los argentinos somos tangueros y melodramáticos. Además está el sabor del sufrimiento.

- ¿Nota un San Juan distinto desde que se fue en comparación a la actualidad?
- Estas preguntas no me gustan, pero intento responderla. Argentina y San Juan las encuentro sucias. Detesto la impuntualidad sanjuanina. Hay cosas que no se dicen. Creemos tener la verdad absoluta. Veo hijos de mis amigas con problemas de garganta y de oídos, porque es una sociedad que no dice ni deja que se diga. Es una sociedad tremendamente hipócrita y muy dañina. A nivel de estructura veo que se han hecho un poco más de edificios, unos más bellos que otros. Noto una negación de la naturaleza. Estamos en un lugar desértico y en casi todas las casas las canillas pierden agua. La minería, en muchos lugares de Europa, son museos. Porque se ha descubierto que es mejor dejar las cosas como están y no contaminar el agua, que es una cosa sagrada y siempre lo fue.

- ¿La obra que vas a presentar tiene un matiz ecologista?
- Sí, “Carta al Dios Pan” es un espectáculo para todo público, desde 6 años en adelante. Es una ninfa pequeñita que cuenta que hace como cinco mil años Dios Pan le pide al pueblo encantado que vayan y se fijen que está pasando, porque la gente está haciendo un desastre en la naturaleza. En fin, luego se despierta entre el público y cuenta las desgracias que ha visto. En la obra hay interacción con el público. En Europa la hice muchos años. Muchas veces la presenté en bosques o en minas abandonadas.

- Si tuviese que dejar un mensaje para los que están leyendo ahora, ¿cuál sería?
- No te olvides de la sonrisa.


Patricia Savastano es actriz profesional. También pasó por la Universidad de Bellas Artes. Se fue a Europa y allí vivió hasta hace poco haciendo teatro
Perfil
Nació en San Juan
Edad: 50 años
Estado civil: soltera (“feliz de mi libertad”)
Hijos: no tengo pero tengo una infinidad de sobrinos.
Comida preferida: lasaña y tarta pascualina
Bebida preferida: agua
Último libro que leyó: “Cazadora de astros”, de Zoé Valdés
Música preferida: toda
Un deporte: baile y natación
Una ciudad: el mundo (en San Juan me gusta La Cíenaga).





Fuente: El Nuevo Diario - Edición 1500


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