Martes, 21 de Agosto de 2018      

La vivienda obrera nuevas concepciones

Por:
Isabel Gironés de Sánchez

Captura aérea de la ubicación del Barrio Obrero Rawson. La imgen muestra la Escuela Hogar y metros más al sur hacia el Este se ubica el mencionado barrio.
El debate sobre la vivienda obrera no era nuevo ni en el orden provincial, ni en el ámbito nacional y menos aún en el orden internacional.

a. El Barrio Obrero
Para no referirnos más que al primero, San Juan había abordado el problema decididamente en los gobiernos cartonistas: desde el punto de vista doctrinario en la Constitución de 1927; y desde el poder político concretando el primer plan de viviendas populares a partir de la Ley 487, del 2 de febrero de 1932, por la cual se autorizo el programa de construcción de casas baratas para funcionarios, empleados y obreros del estado. El proyecto preveía la construcción de viviendas granja, en las afueras del radio tradicional de la Capital, (en este caso Marquesado, cerca del Penal de Chimbas) El programa procuraba una combinación entre la educación de la mujer, a través de la enseñanza de las "Escuelas del Hogar Agrícola", y el hogar familiar productivo donde la chacra, la granja y la industrialización doméstica de sus productos, coadyuvaran en la economía doméstica.La forma de financiación de este plan, eminentemente suburbano, era el descuento del treinta por ciento del salario de los funcionarios, empleados y obreros contratados por el gobierno provincial. La casa era entregada con todos los enseres, muebles y hasta algunos animales de granja para iniciar un nuevo estilo de vida.Llegaron a construirse cien casas, entregando setenta antes de la revolución del 21 de febrero de 1934. El "Barrio Obrero", fue duramente criticado por la oposición cantonista, tanto por su forma de financiación como por su localización, ya que no resolvía el problema urbano. Pero en la concepción del bloquismo, el objetivo era claro: tendía a combatir el pauperismo proletario concentrado alrededor de la ciudad, ofreciendo una "unidad de producción" con vivienda digna, en los suburbios de la "ciudad grande", incentivando la industria doméstica como recurso complementario de la economía del hogar. Indudablemente una idea surgida del socialismo pragmático del cantonismo, incompatible con el conservadorismo tradicional sanjuanino.

b. El proyecto de casas colectivas municipales
Abortado el plan de Cantoni por haber suspendido la fuente de recursos, las autoridades constitucionales del gobierno de don Juan Maurín debieron enfrentar la situación de la vivienda obrera optando por otra estrategia.El problema era lo suficientemente notorio para pasar desapercibido y es así que, en 1936, el intendente doctor Silvio Baistrocchi en uno de los primeros planes orgánicos de gobierno municipal de la Capital, proponía un empréstito en títulos de la ley 724, "para realizar un vasto plan de construcciones destinado a transformar las condiciones de higiene y estética de la capital". Entre otras medidas la propuesta contemplaba la vivienda popular. Desde su punto de vista médico manifestaba:"Hablar del problema de la vivienda es hablar del problema fundamental de la higiene, de donde arrancan todas las soluciones físicas, intelectuales y morales de la sociedad.Desde hace poco tiempo se piensa en nuestro país en modificar el concepto y dirección de la lucha contra las enfermedades que diezman a la población con más o menos lentitud pero con segura e invariable constancia. No se cree ya en la eficacia del sistema curativo, sino más bien en el profiláctico, resultando de ello la mayor preocupación de los grandes higienistas el evitar las enfermedades por medio de la vivienda sana, la ingestión de los alimentos adecuados y la limpieza corporal”.

El intendente revalorizaba las opiniones del médico sanjuanino Guillermo Rawson, luego de pasar revista las distintas soluciones adoptadas por países europeos y Buenos Aires, proponía la construcción de "casas colectivas municipales para obreros".El doctor Baistrocchi, sabía que debía vencer la división de la dirigencia política de su partido (Maurinistas-Graffignistas), que se tornaba más aguda cuando había que invertir recursos públicos, y buscó un discurso irrebatible:
"Suele decirse aquí que la ciudad de San Juan es demasiado pequeña y poco evolucionada para que pueda merecer los adelantos de orden higiénico que poseen las urbes considerables. Da pena comprobar que los nietos de Sarmiento se pronuncien de tal manera, porque lo cierto es que en ese aspecto de la vida civilizada el sanjuanino tiene los mismos derechos y deberes que el habitante de Londres o de Nueva York. Hombres son unos y otros y ambos tienen las mismas responsabilidades sobre el porvenir de la especie”.

La propuesta comprendía un primer paso de prueba; la primer casa colectiva para empleados y obreros municipales tendría cien departamentos compuesto por unidades habitacionales de tres habitaciones, cuarto de baño, cocina y dependencias. El costo aproximado para la totalidad de las cien viviendas estaba calculado en $300.000. El capital en los títulos anteriormente mencionados, tendría un interés del cuatro y medio más una amortización del medio por ciento, lo que conformaba el cinco por ciento exigiendo un costo anual de quince mil pesos por. Calculando un "alquiler unitario" de veinte pesos mensuales por casa, la utilidad resultante de veinticuatro mil pesos al año dejaría un saldo favorable de nueve mil pesos anuales."Además esos inquilinos serían los más fervientes defensores de la puntualidad en el pago del alquiler, porque en ninguna parte se les daría, por tan exiguo precio, viviendas semejantes”.

Observamos que el proyecto apuntaba más que a la solución de la vivienda obrera, a una alternativa urbana y temporal, que asegurara a la población en general un medio ambiente de salubridad, pero no de propiedad. La propuesta de estas casas colectivas de alquiler no llegó a materializarse.En 1938 el discurso sobre la vivienda obrera cobró nuevo vigor en la ciudad, encuadrado en las repercusiones del "Primer Congreso Panamericano de Vivienda Popular", realizado en Buenos Aires, donde la provincia bajo la Intervención de Evaristo Pérez Virasoro envió a sus representantes: Dr. Antonio Gallastegui, ingeniero Francisco Herberto Alsina y Antonio De Tomaso.Este congreso reflejó la importancia del tema con un nuevo perfil, ya no era solamente la razón profiláctica del riesgo casa-salud, sino que se vinculó la casa obrera a seguridad jurídica, formas de construcción, materiales, seguro de vida, sistemas de alquiler o propiedad de la tenencia del inmueble, calidad de vida, urbanización y "zoning" de viviendas obreras, más otros aspectos fundamentales que comenzaron a integrar el discurso político de la vivienda obrera.

1942 - El mensaje del gobernador Pedro Valenzuela ante la legislatura en 1942. Al lado del mandatario aparece el vicegobernador Horacio Videla. Valenzuela creó la Dirección Provincial del Hogar Obrero.

c. Los Barrios Obreros de 1942
La concreción más importante de esta época fue realizada durante el gobierno de don Pedro Valenzuela, esta vez la promesa electoral fue cumplida.La necesidad de planear las obras públicas de la nación y las provincias surgió de una "Conferencia de Ministros de la Nación y de las Provincias", realizada en Buenos Aires a mediados de 1942. En ella se resolvió la creación de una Dirección General de Coordinación y Planeamiento, encargada de confeccionar un plan general de obras públicas para cinco años que los gobiernos de las provincias considerasen prioritarias, las obras a financiar deberían estar ya proyectadas y calculadas por etapa de inversión.

En este marco y cumpliendo su promesa electoral el gobernador Valenzuela, el 25 de mayo de 1942, por decreto acuerdo de ministros llamó a concurso de propuestas para la construcción de ochocientas casas económicas cuya adquisición fuera accesible para las clases obreras de la provincia, encarando de esta manera el problema habitacional. A los efectos disponía como primera financiación del programa la venta de vinos depositados en la Bodega del Estado.

En los primeros días de julio el poder ejecutivo elevó el proyecto de ley por el cual se intentaba dar una solución integral al problema de la vivienda digna para las clases obreras. La preparación de esta ley fundamental tuvo en cuenta: todos los antecedentes nacionales y muchos internacionales; las prescripciones de la Constitución Provincial de 1927, en especial su artículo 31 que establecía la obligación del Estado de fomentar la construcción de viviendas higiénicas para trabajadores, y el artículo 32° declarando la inembargabilidad del "lote hogar" determinándolo como inajenable e incedible; la doctrina social cristiana especialmente la encíclica "Rerun Novarun" de León XII y su reforzamiento por parte de Pió XII al cumplir el cincuentenario de su aparición; y la promesa electoral del gobernador Valenzuela.

El proyecto de ley de 68 artículos, merece rescatarse por su minuciosidad. Por él se creaba la "Dirección Provincial del Hogar Obrero" dependiente del Ministerio de Obras Publicas, Industrias, Comercio y Minería, que tendría por objeto dirigir todo lo concerniente a las viviendas para obreros que se construyeran en la provincia "... ejerciendo función tutelar sobre la moral, economía y sanidad de la familia en general", establecía sus recursos, atribuciones, deberes y autoridades. Determinaba además la situación jurídica de las viviendas; el tipo de vivienda "individual"; la forma del seguro de vida para los adjudicatarios y para la vivienda; las obligaciones del estado con los hijos menores en caso de fallecimiento de uno o los dos cónyuges; el premio de cuatro cuotas por cada hijo legitimo de los adjudicatarios nacidos en la vivienda; la forma de ampliar la vivienda; las penas por faltas; las condiciones de adjudicación, requisitos para ser adjudicatario y el orden de prelación para las adjudicaciones; Las impugnaciones y sanciones a los adjudicatarios, etc.

Un capítulo especial era dedicado a la reglamentación de los barrios obreros y otro a las viviendas para obreros rurales.De ambos detallaremos un poco lo referente a los barrios obreros a construirse por esta ley. Estarían localizados en un radio de diez kilómetros del centro de la ciudad (los primeros a ocho), con un área de hasta treinta hectáreas, divididos en parcelas de mil metros cuadrados cada una, con espacios para: pileta de natación de medidas máximas, una capilla si la próxima estuviese a más de tres kilómetros del centro del barrio; un campo de deportes; una plaza pública; una escuela de grados, si la próxima estuviese a más de dos kilómetros del centro del barrio; una escuela de oficios, cuyas aulas y salones sirvieran para actos culturales; una estación sanitaria o consultorio externo; una oficina policial.

Retomando la convocatoria al concurso de proyectos, se presentaron ocho proponentes de firmas constructoras de la Capital Federal, de otras provincias y sanjuaninas, con sus pliegos y maquetas, bajo los lemas: Domus, Progreso Andino, San Juan, Huaco, Parva-Domus, O.S.O., Sarmiento, y Huazihul.

La comisión técnica para el estudio de las propuestas estuvo integrada por el Ministro de Obras Públicas ingeniero Francisco Bustelo, el Director General de Arquitectura, ingeniero Quiroga Flores y el delegado del Centro de Ingenieros, ingeniero Bianchi, decidiendo por unanimidad eliminar las propuestas de la variante b) "construcción en adobes" por ser más caras que las propuestas en albañilería de ladrillos. El detallado informe de la evaluación técnica y económica fue publicado, resultando en orden prelativo 1° Lema Sarmiento, 2° Lema Huaziul y 3° Lema San Juan. Concluía aconsejando al P.E. la adjudicación al primero.

En noviembre de 1942 se expropiaron los terrenos ubicados en Rawson sobre calle Mendoza entre el kilómetro 4 y 5, de propiedad de Eleazar Barbosa, Miguel Molina, Aniceto Gargani, Rosendo García y Rosendo García Miñana, y Julia N. Balaguer, que completaban las treinta hectáreas.

La empresa ganadora del Concurso con el lema Sarmiento, fue "La Constructora Argentina" de Buenos Aires, representada por De Miguel y Seeber, iniciando la obra el 15 de enero de 1943, en el primer aniversario de la asunción del gobierno por don Pedro Valenzuela. Pese al gran esfuerzo el gobernante no pudo inaugurar las primeras casas en Barrio Obrero Rawson al ser intervenida la provincia por efectos de la revolución del 4 de junio de 1943.



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