Martes, 21 de Agosto de 2018      

Los parques

Por:
Isabel Gironés de Sánchez

El Parque de Mayo

Desde la inauguración del Parque 3 de Febrero en Buenos Aires, toda ciudad que se preciara de urbanizada buscó su parque provincial. Por mucho tiempo fue el anhelo de los gobernantes sanjuaninos dotar a la ciudad de un pulmón verde hacia el peste, con la convicción de que podría servir de barrera al terrible “viento zonda” típico de la región cuyana, bajando su sequedad y atenuado las ráfagas de tierra que lo acompañaban al desplazarse hacia el casco urbano.

Foto del Lago del Parque de Mayo en la segunda década del siglo veinte.
Recién en 1910, en el gobierno del Coronel Carlos Sarmiento, fructificó la idea. Por ley del 17 de mayo, se declaraban de utilidad pública y sujeto a expropiación los terrenos situados en el municipio de Desamparados, comprendidos por el norte por la prolongación al Oeste de la calle 25 de Mayo; por el sur “la calle que pasa por el frente de las propiedades de Telésfora Benavides de Sánchez y Englantina Sánchez de Quiroga”; por el este la Avenida Las Heras y por el oeste el límite este de la propiedad del establecimiento de Bodega La Germania y su prolongación al norte.1 Los terrenos afectados comprendían diecisiete hectáreas y media. Gran parte de ellos habían sido originariamente de propiedad de las familias Oro y Bustamante, que en 1690 habían instalado en el sitio una de las primeras industrias de harina de la provincia y donde aún quedaban restos del “molino de los Oros”, totalmente abandonado. Parte de esta superficie había sido propiedad del General Nazario Benavides, en poder de sus herederos directos, Telésfora Benavides de Sánchez y Englantina Sánchez de Quiroga, otras fracciones expropiadas correspondían a Carolina Doncel de Echegaray y Antonio Maradona.

Tribuna oficial del Estadio del Parque de Mayo, inaugurado el 9 de julio de 1928, durante la gobernación de Aldo Cantoni, la obra fue realizada por la empresa F.H. Smith, la importante visera aérea y las torres cayeron en 1944, manteniéndose el resto de la estructura aún hoy.
Para 1910 el Parque de Mayo formaba parte del plan de obras públicas argumentado políticamente para contratar un empréstito con banca Mayer de Paris que, en realidad, solo sirvió para atenuar el déficit crónico de la provincia.

La proximidad del centenario del 25 de Mayo de 1810 hizo que de todas las obras preconizadas por el famoso empréstito, solo se realizara la del parque proyectado por el arquitecto Alvaro Bosain que tendría en su centro una gran rotonda con la estatua del General San Martín.
Dentro de los actos programados para el centenario, en el gobierno de Carlos Sarmiento, se colocó la piedra fundamental y comenzaron los trabajos de nivelación.

Tribuna popular durante la semana del deporte de junio de 1928, inauguración del estadio del Parque de Mayo, con un partido de fútbol, en momento que la pelota era lanzada desde un avión.
Un año después la Municipalidad de Desamparados transfería el predio al gobierno de la provincia bajo la consideración que el parque era para el uso de todos los ciudadanos y su realización y mantenimiento demandarían costos que el municipio no podría atender.

Esto permitió que el 15 de febrero de 1911, con motivo del centenario del natalicio de Sarmiento, se inaugurara la avenida central del Parque de Mayo con el nombre del ilustre sanjuanino. Poco después se iniciaba la construcción del lago artificial que en su primitivo diseño estuvo conformado por una isla central a la que daban acceso dos puentes.

Los trabajos del parque continuaron con interrupciones y problemas legales por los terrenos expropiados, prosiguiéndose con la parquización, el enripiado de calles y la colocación de la reja de acceso sobre calle Las Heras. Dichas rejas, conformadas por un portón de entrada de carruajes y dos puertas de peatones, en torno a la rotonda de veinte por veintidós metros, fue construida y colocada por Carlos Várese.

El centenario de la independencia en 1916 dio un nuevo empuje a las obras del parque, además del acceso, se erigió el monumento al Libertador General San Martín, eligiendo para ello una réplica del bronce ecuestre de Mariano T. Daumas erigido en la Plaza San Martín de Buenos Aires montado en un pedestal con acceso en escalera. Este último construido por Raffo y Miganni. A pesar de las dificultades económicas de la provincia y gracias a un subsidio nacional, el monumento fue inaugurado el 9 de julio de 1916 durante la gobernación del Dr. Pedro A. Garro.

El parque comenzaba a tener identidad social, era un espacio que la comunidad iba adoptando como lugar de recreo y expansión y poco a poco se iba mejorando.

Durante los gobiernos cantonistas se dio un especial impulso a este espacio público realizando obras de importancia para agregar espacios deportivos de sentida necesidad. Tal fue el objetivo de Aldo Cantoni al diseñar un magnifico estadio polideportivo, inaugurado en 1928, con capacidad para veinte mil personas en sus dos tribunas.
Una pista peraltada que permitió la práctica del ciclismo y motociclismo, era considerada como la mejor del país. Las obras demandaron más de seiscientos mil pesos estando a cargo de la Compañía Constructora F. H. Smith S. A.


La pista central polifuncional permitía la práctica de todas las disciplinas deportivas y atletismo.
El Parque de Mayo, durante toda la época estudiada, fue escenario de todo tipo de eventos, deportivos, sociales, festivos y políticos.

En él tuvieron lugar corsos de flores, fiestas de beneficencia, quermeses organizadas por distinguidas damas de la sociedad, cenas de navidad y fin de año, romerías organizadas por colectividades españolas, espectáculos circenses, carnavales, rodeos, corridas de toros, certámenes gimnásticos escolares, celebraciones políticas tales como aniversarios de la revolución que depuso a Federico Cantoni el 21 de febrero de 1943, proclamación de candidaturas, etc.
Posiblemente el espectáculo que concentro la mayor concurrencia popular fue el “Certamen Provincial de Arte Nativo”, celebrado el 12 y 13 de octubre de 1936, durante la gobernación de don Juan Maurín. La fiesta popular con ranchos típicos de todos los departamentos y concursos de doma, bailes, cantores y payadores, atrajo según sus organizadores treinta y cinco mil personas.

El festejo, sus crónicas y el análisis, constituyen por sí mismas, piezas de fundamental importancia para el estudio de la apropiación de la cultura popular como instrumento de la política, tarea que excede este marco, pero que habrá que abordar en otro momento.

Foto desde altura del escudo del Parque Rivadavia con especies vegetales.
b. El Parque de Zonda.
Aunque no estaba totalmente comprendido en el ejido capitalino de la “ciudad grande” de 1928, de hecho fue tomado por el Poder Ejecutivo como si estuviera íntegramente dependiendo de la capital provincial por su magnitud y significación.
Dentro del plan de obras públicas para paliar la desocupación, durante el segundo gobierno de Federico Cantoni, ocupó un lugar destacado la construcción de un gran parque en la quebrada de Zonda, la obra se inició a mediados de 1932.
El Parque Rivadavia, en la concepción de Cantoni, estaba destinado a dotar a la capital de la provincia de un lugar cercano de atracción para el turismo, que a la vez, debía convertirse en un factor alternativo para diversificar la economía y difundir la imagen provincial, tal lo manifestado en el mensaje de 1933
Caminos sobre la Quebrada de Zonda, comunicados por túneles, popularmente conocidas como "las minas de Zonda", en realidad eran paseos para contemplar las imágenes que se formaban con la forestación del valle, estas terrazas estarían forestadas y dejaban pasajes ampliados para detener los vehículos y apreciar el panorama.


“Como programa de gobierno, he dedicado a las obras públicas la mayor preocupación, afrontando la realización de obras importantes y diversas respondiendo a una triple finalidad. Convertirlas en factores de solución económica. Resolver el problema circunstancial de la desocupación. Fomentar el turismo como medio de vinculación de nuestra provincia con el resto del país”
Desde el principio la obra del Parque Rivadavia fue criticada por la oposición política local (tanto conservadores como socialistas) tachándola de “obra faraónica e inútil”, sin embargo y pese a todo el gobernador Cantoni siguió adelante con ritmo acelerado.

El monumental parque nunca tuvo un diseño bien definido, pero sin lugar a dudas era una estructura precursora para la época, se sabe que la quebrada iba a ser dotada de caminos forestados de montaña con túneles, que permitieran la visualización desde altura de espectaculares diseños forestales: El Escudo Nacional y una especie de

Lago del Parque Rivadavia desde el mirador.
zoológico vegetal formado por figuras de animales que se verían desde las veredas de las montañas: vaca, elefante, venados, conejos, etc. Piletas para natación, escalinatas para ascender a la piedra blanca (cabeza de indio). Estas terrazas estarían comunicadas por un cable carril de 1600 metros de longitud (que nunca llegó completo a la provincia, ni las autoridades posteriores lo reclamaron). Un lago de cuatro kilómetros con doble propósito: irrigar el parque y los caminos de la quebrada, por medio de una potente bomba elevadora combinando el riego por niveles permitiría la forestación, y la práctica de deportes náuticos. Además dos grandes piletas para la natación y el water- polo.

El cablo carril que permitía el acceso a las terrazas de la quebrada de Zonda.
El proyecto comprendía una vía principal de 15 kilómetros para el recorrido de acceso e infraestructura de servicios^ hotelería y espacios de recreación y deportes, sirviendo de antesala al acceso de Calingasta y del futuro camino a Chile.

El parque fue revalorizado a partir de fines de la década del treinta como un lugar turístico destacado cercano a la ciudad y usado por las familias como lugar ideal para el paseo y “picnió’ dominical. Pocas veces se recordaba a Federico Cantoni como creador del mismo, pero siempre estaban las anécdotas de “los crímenes” contra los “checoslovacos”, tejiéndose historias macabras sobre sepulturas secretas y túneles de tortura que sobrevivieron en el imaginario popular.

La posibilidad de empleo trajo a la provincia un contingente de obreros yugoeslavos, checos y chilenos, expertos en explosivos y movimiento de tierra. Ellos junto a los obreros sanjuaninos en corto tiempo hicieron una tarea titánica tanto en el parque como en la conclusión del camino a Calingasta

Piletas para la practica de Natación y water polo, construidas en el Parque Rivadavia.
Los obreros extranjeros fueron contratados firmando los convenios por cinco pesos “menos descuentos de ley”, quedando en consecuencia, y sin saberlo, comprendidos en el descuento del 30% para un plan de viviendas con ahorro forzoso, aplicados en forma general a todos los obreros y empleados del estado provincial. Este hecho produjo el descontento general de los obreros que solo habían venido a trabajar temporalmente, resistiendo en consecuencia el descuento de sus haberes para la construcción de viviendas que nunca ocuparían. Finalmente se acordó que el descuento se les reintegraría pasados los seis meses del contrato.

Cuando la situación económica se hizo difícil para el gobierno, estos obreros se vieron afectados por la crisis general. El atraso en el pago de dos meses, en septiembre de 1932, colmó la situación. Se conformaron asambleas, resolviendo la marcha sobre la capital, el gobierno produjo la detención del grueso del contingente 164 trabajadores, pudiendo otro piquete llegar hasta la Caja de Prestamos provocando disturbios en la puerta de la institución, por haberse cumplido los seis meses acordados para la devolución del descuento para viviendas. Nuevas detenciones y el final: la deportación hacia Mendoza, Córdoba y La Rioja.El hecho fue criticado duramente por la prensa, provocando la presentación de algunas embajadas1, pero el Poder Ejecutivo Nacional no intervino en el caso político, solo lo hizo para reconocer la deuda de salarios y descuentos, al ser intervenida la provincia en 1934.

La prensa local, sobre todo la oposición política del cantonismo, hizo trascender el hecho con titulares extraordinarios, llamando la atención sobre San Juan de todas los periódicos nacionales. El escándalo y la contradicción entre el obrerismo proclamado por el cantonismo y la “expulsión” de los trabajadores del parque, fue de tal magnitud, que se llegó a solicitar la intervención federal por violación constitucional pero sin formular denuncias judiciales. “La Reforma”, órgano oficialista tachó el movimiento de “rebelión instrumentada de carácter exógeno”, que ponía en peligro la tranquilidad social de la provincia. En ningún momento habló de extradición sino de rescisión de contrato laboral por incumplimiento, más de una semana duró el debate periodístico, poniendo de manifiesto el tenso clima político en que vivía la provincia.

El caso de los obreros del parque quedó en el imaginario popular sanjuanino, nadie recordó muy bien lo que había sucedido. La gama de versiones recogidas fue desde un “sistema de trabajo esclavista como en un campo de concentración nazi”; hasta un atentado contra Cantoni por parte de los “dinamiteros checoslovacos”, en lo que todos coincidieron fue en el reconocimiento de disciplina férrea en el lugar de trabajo.

La impronta quedó grabada en el recuerdo de testigos con la modificación de la letra de la ronda infantil tradicional del “Aserrín aserrán”:

Aserrín, aserrán

Los obreros de San Juan

Piden pan, no les dan

Piden queso, les dan hueso

¡Y les cortan el pescuezo!

Un factor poco conocido de esta expulsión fue la exacción que denunciaron los trabajadores extranjeros sobre la existencia de la “proveeduría”, institución que era frecuente en zonas alejadas donde se concentraban trabajadores, fueran particulares o del estado, que rigió durante toda la época estudiada en San Juan y otras provincias

Los abusos de la “proveeduría”, en el caso del Parque Rivadavia, fueron consignados por los expulsados a Mendoza, en un oficio dirigido a la Cámara de Diputados de la Nación de la siguiente manera:
“Que durante el tiempo que permanecimos en San Juan fuimos objeto de los atropellos siguientes: obligados a trabajar los días domingo y de noche sin abonársenos los recargos de trabajo ni la diferencia de salario que establece la ley; amenazados con pasarnos a la cárcel y dejarnos sin trabajo si comprábamos víveres y ropa en otro lugar que no fuera la proveeduría de una mujer conocida por el nombre de Mercedes “Macho”, quien nos vendía todos los artículos a precios exorbitantes, ejemplos: alpargatas el par $ 1,10; azúcar $ 0,60, prohibiéndosenos pesarla para que no comprobáramos la forma en que se nos robaba en el peso; papas a $0,15 el kilo, cuando valen $ 0,40 los diez kilos y en ese orden todos los artículos”

Al encontrar este documento nos llamó poderosamente la atención la presencia de este personaje, Mercedes “Macho”, único actor que recibió una denuncia concreta en esta presentación y decidimos seguir la huella del mismo.

En realidad se trataba de una mujer, Mercedes Varón o Ríos, alias “la macho”, que ejercía influencia sobre los rudos capataces de la obra, el corresponsal del diario Los Andes de Mendoza la describía en los siguientes términos:

“Hombruna, es más decidida que los propios hombres. Sin sentimientos, sin piedad. Rechoncha, sanguínea, fuerte, viste regularmente de hombre. Saco negro, bombachas y botas. Pero con vestidos de hombre o mujer, nunca deja de cargar dos revólveres con sus correspondientes cartucheras...

Mercedes “Macho”, vigila a los obreros, controla a los capataces, más de una vez, revolver en mano, atajó algún conato de desobediencia. Más de una vez a tiros hizo entrar en vereda a los reacios. A tiros más de una vez hizo callar el llamado de los capataces, desesperados ante tal humillación. La figura oscura de Mercedes Macho, cruza a toda hora, noche o día, el lugar donde conviven los infelices obreros engañados”
Este personaje dominaba también la proveeduría, permitiendo que sus cómplices despojaran a los trabajadores de sus magros salarios y hasta comandaba las rondas policiales de inspección, que ante el menor desorden se realizaban en el parque de Zonda, no dejamos de tener en cuenta que allí estaban expertos dinamiteros extranjeros.

Indudablemente un personaje popular de notable influencia en el campamento zondino debido a sus contactos con punteros políticos del cantonismo. La prensa opositora ponía al mismo Federico Cantoni como “protector” de Mercedes, hecho que luego se vio desmentido por los mismos medios, al tener que anunciar la intervención del gobernador, en octubre de 1933. Por ella y luego de un sumario se mandó a la cárcel a los proveedores del Parque Rivadavia y Mercedes Varón o Ríos fue recluida en el Buen Pastor, perdiéndose allí sus rastros.

Si bien no hemos encontrado otras referencias sobre la protagonista, Mercedes “Macho”, paso al imaginario popular como calificativo de actitudes poco femeninas.

El Parque Rivadavia, hoy Parque Federico Cantoni nunca fue terminado completamente, por mucho tiempo quedó descuidado, solamente dos intervenciones Fliess y Pérez Virasoro, realizaron obras complementarias para ponerlo en condiciones de ser una alternativa de turismo y un recreo familiar para los sanjuaninos. El gobierno de Valenzuela realizó algunas obras complementarias, sin embargo no perdió su belleza. Dos momentos fueron fundamentales en la vida del parque, 1938 y 1940, ambos vinculados con la vida de Sarmiento, el primero en relación al cincuentenario de su fallecimiento; el segundo con su inmigración a Chile y su paso por Zonda, donde se determinó el lugar exacto de la ubicación de los “baños de Zonda”, sitio donde escribiera la frase “On ne tue point les idées”. El estudio estuvo a cargo de los Miembros de la Junta de Estudios Históricos de la Provincia, realizando la investigación la Dra. Carmen Peñalosa de Várese e Ing. Juan M. Siri. La Junta determinó la localización en un esquema, de acuerdo al siguiente detalle.

Croquis de ubicación del sitio donde escribió Domingo F. Sarmiento "On ne tue point les idées"
“...sobre la margen derecha del estero de Zonda, próximo a un puente sobre el cual pasaba en camino; hoy inexistente, que, saliendo de la quebrada tomaba hacia el norte, para seguir rumbo al oeste, por dicho puente hasta empalmar con el actual camino a Calingasta; detalles todos señalados en el croquis que antecede.

El parque fue integrado en el proyecto regulador del gobierno de don Pedro Valenzuela en 1942. Con posterioridad sufrió varias etapas de transformación, especialmente después de la reconstrucción post terremoto, comenzando a ser preocupación de algunos gobiernos provinciales especialmente en la década del sesenta, reformulando el proyecto original y dotándolo de nuevos elementos como autódromo y hoteles (aún no concluidos) integrándolo al circuito turístico Zonda- Ullún.

Isabel Gironés de Sánchez fue profesora y magister de Historia de la Universidad Nacional de San Juan Autora de numerosos trabajos de investigación, ministra de Educación de la provincia y docente, investigadora y coordinadora de la maestría de Historia de la Facultad de Humanidades y Artes


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