Domingo, 17 de Junio de 2018      

FRANCISCO DIAZ. 1855 - 1857 y 1861 - 1862

Gobernó San Juan en dos oportunidades, sancionó la primera Constitución Provincial y fue un destacado militar, sin embargo su nombre es desconocido para los sanjuaninos sin calles ni plazas que lleven su nombre. Quizás, mucho tuvo que ver en ello su enfrentamiento con la Iglesia y, en especial, con el obispo Maradona.

Por:
Juan Carlos Bataller

Francisco Díaz, nació en 1820 y fue dos veces gobernador de San Juan.
Es difícil encontrar una calle que lleve el nombre de Francisco Diaz. Menos aun una plaza. O un monumento.

San Juan –mejor dicho sus historiadores y por influencias de estos sus dirigentes políticos-, ha sido una provincia muy selectiva con sus próceres.

No es casual que a Benavides se le haya homenajeado con una arteria de los arrabales que recién en los últimos años ha adquirido gran importancia por el crecimiento de Chimbas. O que a la estatua de Del Carril se la haya trasladado de su privilegiado sitial en la explanada de la Estación San Martín, para disimularla entre el follaje de los árboles de la Plaza de Desamparados.

Un caso particular lo constituye Francisco Diaz un gobernante ignoto para la gran mayoría de los sanjuaninos.

Sin embargo Francisco Diaz fue gobernador cuando San Juan se dio su primera Constitución. A diferencia con Mariano de Mendizábal, el “padre de la autonomía como provincia” –un simple aventurero, también ignorado por nuestra historia oficial- queremos pensar que Diaz fue omitido simplemente por esas cosas del azar.

Había nacido en 1.820. Hombre de la causa federal, muy ligado a Benavides, fue durante muchos años comisionado político en Jáchal.

Hijo de Nicolás Diaz y de Gertrudis Oro, se casó el 11 de setiembre de 1843 con María Dolores Coll, hija del español Francisco Coll y Mayol y Gertrudis Pastoriza del Carril.

Francisco Domingo Diaz Oro gobernó San Juan en dos oportunidades.

La primera fue desde el 11 de enero de 1855 al 18 de Marzo de 1857. Asumió por elecciones generales y fue destituido por una revolución encabezada por Nazario Benavidez 26 meses después.

La segunda fue entre el 1 de marzo de 1861 y el 3 de enero de 1862.

En esta oportunidad, luego de la conocida como Segunda Batalla de La Rinconada del Pocito los federales asumieron el poder en la provincia. El interventor Juan Saá se hizo cargo del gobierno y designó al Teniente Coronel de Guardias Nacionales Filomeno Valenzuela como gobernador, quien a los ocho días de haber asumido, el 27 de Febrero de 1861 fue derrocado sin sangre por Díaz. El 1 de marzo Díaz asumió la gobernación.

Un año más tarde y con la derrota de la Confederación Argentina en la Batalla de Pavón, Díaz dejó el gobierno y huyó de la provincia ante la proximidad de las tropas liberales. Domingo Faustino Sarmiento fue designado gobernador en su reemplazo.

Pero veamos un poco de los antecedentes de este coronel del ejército de la Confederación Argentina, que peleó en la batalla de Angaco y aunque fue miembro del Partido Federal, en sus gestiones de gobierno se vio ampliamente influenciado por el Partido Unitario.

Hablar de la Batalla de Angaco es hablar de la batalla más sangrienta que recuerde la historia argentina. En ella participó con el grado de capitán en el Batallón Cazadores Federales, conformado por tropas sanjuaninas, del cual quedó a cargo al inicio de la batalla por la muerte del coronel José Manuel Espinosa.

En el combate final recibió la orden de José Félix Aldao, brigadier federal y gobernador de Mendoza, jefe del Ejército Combinado de Cuyo, de avanzar a través de una profunda zanja con su batallón de infantería de 350 hombres acompañado por cantidad similar de mendocinos del Batallón Auxiliares de Mendoza con el objetivo de tomar las baterías de artillería de Acha. Como resultado de esta acción solo sobrevivieron 157 hombres en total de entre los dos batallones.

Qué hizo Diaz

A fines de 1854 el general Nazario Benavides renunció al cargo de gobernador de San Juan sin haber dictado la primera constitución, obligación que el artículo 5 de la Constitución de 1853 puso a cargo de los estados provinciales.

Francisco Díaz, que sustituye a Benavides en el cargo, se impone la tarea de dictar la constitución pues la demora le trajo inconvenientes con el gobierno nacional quien lo instaba para convocar la Convención Constituyente.

Practicados los trámites y convocatoria pertinentes se dicta la primera carta constitucional de la provincia el 7 de abril de 1856 teniendo como modelo las ya existentes en San Luis y Mendoza, pero con un articulado más reducido. La convención que se integró con 40 diputados y la Carta sancionada comprende un preámbulo y 9 capítulos con un total de 44 artículos.

Fue presidente de la Convención Nazario Benavides, el hombre más poderoso en esos años, quien tuvo participación activa.

El capítulo I abarca 5 artículos bajo el subtítulo, “Declaraciones”. En estos artículos se declara que la provincia forma parte integrante de la Confederación Argentina; establece los límites del territorio; que sus habitantes disfrutan de los mismos derechos consagrados en la Constitución Federal. Conságrase que la soberanía reside en el pueblo conservándose las facultades que expresamente no se hayan delegado a la Confederación.

El capítulo II está dedicado al poder legislativo radicándolo en una sola Cámara de 24 diputados elegidos directamente por el pueblo, los cuales debían ser mayores de 20 años. La Cámara elegía los senadores para el Congreso Federal y podía llamar los ministros para dar explicaciones cuando lo considerara oportuno. Nombraba el gobernador por pluralidad absoluta de sufragios y los senadores al Congreso Federal; establecía el sistema de los “doblantes”.

El capítulo III se refiere al modo de formar las leyes, a la inmunidad de los diputados, etc.

El capítulo IV considera la organización del Poder Ejecutivo no existiendo vicegobernador. El titular duraba tres años en su mandato.

El capítulo V establece la organización ministerial.

El capítulo VI está destinado a reglar el Poder Judicial consagrando que estaba ejercido por una Cámara de Justicia y demás magistrados creados por la ley; eran inamovibles mientras durara su buena conducta.

El capítulo VII crea el Régimen Municipal dividiendo la provincia en secciones departamentales.

El capítulo VIII titulado Reforma de la Constitución, dispone en el artículo 40 que ninguna reforma de la Constitución de 1856 será admitida en el espacio de 8 años a contar desde el día de su promulgación. Se recuerda que la Carta Constitucional deberá ser remitida al Congreso Federal de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 5 y 103 de la Constitución Nacional con anterioridad a su reforma.

El artículo 43 preceptúa que en el plazo de tres años debían dictarse las siguientes leyes: Régimen Municipal; Sistema Judicial; Responsabilidad y juicio de los funcionarios públicos; y Régimen Electoral de la Provincia.

Disposiciones polémicas

La primera Constitución Provincial tuvo algunos puntos conflictivos para aquel San Juan de 1.856.

Por ejemplo, omitió en su preámbulo la invocación de Dios como fuente de toda razón y justicia, suprimiendo asimismo el mantenimiento del culto por parte del estado.

Dichas omisiones se debieron en gran medida al espíritu liberal del gobernador Francisco Diaz, impresionado por la corriente rivadaviana.

Como había sucedido con Salvador María del Carril y su Carta de Mayo, las medidas originaron una reacción de los sectores ligados a la Iglesia, lo que coadyuvó a su caída como gobernador.

La Constitución, en definitiva, fue aprobada en el orden nacional con algunas reformas que fueron aceptadas.

El gobernador Díaz no pudo verla funcionar, pues la provincia fue intervenida y el interventor doctor Nicanor Molina la puso en vigencia en mayo de 1857.

Diferencias con Benavides

Digamos que al poco tiempo de asumir Diaz nombró una comisión para que efectuara el juicio de residencia a Nazario Benavides, gobernador saliente. La comisión renunció a efectuar el juicio de residencia sosteniendo que el poder omnipotente y absoluto de Benavides que asumió la suma del poder público en diciembre de 1854 al destituir a la Legislatura. También desconocieron a los diputados provinciales que habían asumido luego de la destitución de la Legislatura. Estos hechos resintieron la relación con Nazario Benavides.

En septiembre de 1856 se constituyó un Consejo Consultivo del gobierno y se nombró a Benavides para presidirlo. Este declinó del ofrecimiento, lo que patentizó su desconfianza hacia el gobierno.

Enfrentado con la Iglesia

Díaz acusaba al prelado Timoteo Maradona de ser hombre aliado de los unitarios y de obrar de acuerdo con ellos. Nazario Benavides, caudillo y hombre fuerte de la provincia, era amigo de Maradona y defendía la postura del obispo. El sacerdote gozaba de amplia influencia en gran parte de la población.

Durante la gobernación anterior, el gobernador Nazario Benavides había solicitado a Timoteo Maradona los documentos que justificaran su ejercicio como vicario del Obispado de San Juan de Cuyo.

Maradona –que antes de ser obispo había sido gobernador en ocho oportunidades- contestó que gobernaba en calidad de vicario en sede vacante, por delegación del Obispo Quiroga Sarmiento.

Díaz en ejercicio del vicepatronato de la iglesia, delegado por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, creó nuevos curatos, expropió el hospicio de la iglesia de Nuestra Señora de la Merced para que ahí funcionara la escuela para varones, requirió informes de las finanzas del obispado y solicitó nuevamente los documentos donde constara el nombramiento de Timoteo Maradona como obispo.

A mediados de julio de 1856 la crisis estalló y Díaz dictó una resolución desconociendo la legitimidad de Timoteo Maradona como obispo y ordenando sanciones para los prelados que lo obedecieran. Maradona no reconoció el decreto y continuó ejerciendo su cargo. En noviembre del mismo año el gobernador Diaz desconoció nuevamente la investidura de Maradona y dispuso su captura e incomunicación.

El gobierno nacional, ante la crisis en la provincia, ordenó restituir a Timoteo Maradona. Díaz se mostró ante Urquiza de acuerdo con la medida y le manifestó que atrás del conflicto estaba Benavides quien incitaba al alzamiento.

Las obras de gobierno


En el corto lapso que gobernó en ese primer periodo, la Nación creó la dirección de Correos y Postas Nacionales, suprimió las aduanas provinciales y creó una Administración de Rentas para todo el país.

En 1857 por orden de la Confederación Argentina se realizó un censo.

Diaz, por su parte, creó dos escuelas modelos de enseñanza gratuita para ambos sexos e instaló una escuela pública para varones.

Reorganizó completamente el Poder Judicial, lo que ocasionó graves problemas en el funcionamiento de este y reinstaló a la Corte de Justicia como autoridad máxima.

La Revolución de 1857


El diecisiete de marzo de 1857 se produjo una revolución organizada por militares benavidistas que colocó a Nazario Benavides en el cargo de gobernador interino en reemplazo de Francisco Díaz a quien acusaban de haber girado hacia el sector de los liberales de Buenos Aires. La revuelta no tuvo derramamientos de sangre y contó con la participación de parte de la población civil. El gobernador no presentó oposición a los revolucionarios.

La Confederación Argentina, que apoyaba a Benavides envió prontamente una comisión interventora que asumió la gobernación y llamó a elecciones de gobernador.

Entre la primera y segunda gobernación Díaz continuó con su rango y funciones en el ejército luego de dejar el sillón de mando.

Durante la prisión de Nazario Benavides intervino ante el gober-nador Gómez, quien era su primo político, para solicitar que no lo asesinaran y lo liberaran.

Durante el gobierno de Francisco Coll fue designado jefe de policía.

Segunda gobernación (1861 - 1862)

Luego de la conocida como Segunda Batalla de La Rinconada del Pocito los federales asumieron el poder en San Juan. El interventor Juan Saá se hizo cargo del gobierno y designó al Teniente Coronel de Guardias Nacionales Filomeno Valenzuela como gobernador.

El 27 de febrero de 1861, a los ocho días de haber asumido, fue derrocado sin sangre por Díaz. El 1 de marzo Díaz asumió la gobernación. Había cumplido 48 años.

Ya no era el Diaz fogozo de la primera gobernación. Tampoco debía competir con la sombra de Benavides que había sido asesinado años antes. El coronel intentó volver a unir la familia sanjuanina, convocando a su gobierno a figuras tantos del sector unitario como del federal.

Dejó de lado sus enfrentamientos con el obispo Maradona e incluso recibió con cordialidad al tercer obispo diocesano, fray Nicolás Aldazor, quien llegó a San Juan el 9 de marzo de 1.861.

Es más, superando sus posiciones anticlericales, el 26 de marzo firmó un decreto declarando feriado la semana santa a partir del martes e invitando al pueblo “a dedicarse a conmemorar la sagrada pasión y muerte del divino redentor del mundo”. Es más, nombró presidente de la Comisión Promotora de Enseñanza Pública al obispo Aldazor.

Y un dato no menor: redujo el horario de la administración pública a sólo cinco horas, de 9 a 2 de la tarde en invierno y de 8 a 13 en verano. Pero, claro, no siempre cobraron los empleados públicos pues San Juan estaba postrado económicamente debido a sus crónicos disturbios y a la costumbre siempre vigente de parte de la ciudadanía de no pagar sus impuestos.

Con la derrota de la Confederación Argentina en la Batalla de Pavón, Díaz dejó el gobierno y huyó de la provincia ante la proximidad de las tropas liberales. Domingo Faustino Sarmiento fue designado gobernador en su reemplazo.

Había terminado la vida pública de Diaz. Y con él había caído el último gobernador federal de la provincia. Llegaba la hora de Domingo Faustino Sarmiento.

Bibliografía

Horacio Videla – Historia de San Juan

Juan Carlos Bataller – Revoluciones y crímenes políticos en San Juan

Archivo Histórico y Administrativo de San Juan

http://www.sanjuanalmundo.com/

http://www.sanjuanalmundo.com/articulo.php?id=17210

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